Estás cansado, vapuleado por experiencias que han consumido tu esperanza. Apenas queda una pequeña llama.
¿Vas a mantenerla viva o a dejar que se apague?
La esperanza, dice la RAE, es el “estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea”.
¿Alcanzable? Tú cada día lo ves más inalcanzable, cercano a lo imposible. Parece que la mejor opción es bajar los brazos y limitarte a sobrevivir un día tras otro sin esperar nada.

– Yo tocaba la armónica cuando era joven. Luego dejó de interesarme. Dime qué sentido tendría aquí.
– Aquí es donde más sentido tiene. La necesitas para no olvidar.
– ¿Olvidar?
– Olvidar que hay cosas en el mundo que no están hechas de piedra. Que tienes, que hay algo dentro que no te pueden quitar, que es tuyo.
– ¿De qué estás hablando?
– De esperanza.
– Esperanza. Amigo, deja que te explique. La esperanza es muy peligrosa. Puede volver a un hombre loco. Aquí dentro es del todo inútil. Más vale que te hagas a la idea.
Ellis Redding (Morgan Freeman) / Andy Dufresne (Tim Robbins). Cadena Perpetua (1994). Cita de Magazinema.
La esperanza… O empeñarse en encontrar la manera de salir.
Cuando tus ánimos están por los suelos, la emoción está siguiendo al pensamiento.
Claro que te falta esperanza. Porque tu esperanza depende de esa conclusión a la que has llegado: lo que quieres no está a tu alcance. Y, seguramente, nunca lo esté.
Quizás te convenga más el enfoque de la psicología positiva, que entiende la esperanza justo al contrario: deja que tu razón decida y que las emociones le sigan.
Tu razón decidirá qué es lo que quiere y porqué. Y, también se empeñará en acercarse a eso, por una u otra vía.
Porque no existe una única manera de ser feliz. No hay solo un camino, una opción, una salida. Hay muchas. Eso es lo que tú decides: encontrar las tuyas.
Tu determinación es la que encenderá tus ánimos.

Empeñarse en vivir
Vale, vale. ¿Y de dónde sacas esa determinación cuando tus pensamientos y todo tu ser están empujándote a un abismo oscuro?
Pues, si se trata de buscar opciones, por ahí mismo puedes empezar.
1. Acepta la situación en la que estás
No tienes lo que quieres ahora. ¿Te sientes frustrado, triste, enfadado con la vida, ansioso, impotente…?
Aunque sea incómodo, dale la cara a lo que sientes. No huyas ni finjas estar radiante.
2. Piensa en lo que quieres y en por qué lo quieres
Imagina que no hay obstáculos para lo que deseas: ¿qué te haría feliz? Dibújalo en tu mente, así como las maneras en las que podrías acercarte.
Descansa y tómate tu tiempo para pensar en ese futuro. No vale limitarte a desear “ser feliz”. Eso es muy general. Aunque no es preciso un plan rígido, tener unas cuantas ideas claras sí va a ayudarte.
3. Cuida de ti
Mientras reflexionas sobre cómo vas a orientar tus pasos, respeta y cuida a la persona responsable de darlos: TÚ.
Nadie vendrá a sacudir su varita mágica para hacer tus sueños realidad. Eres tú quien va a sacarse adelante. Recobra fuerzas, que te harán falta.
4. Observa lo bueno
Por cuestión de equilibrio, alimenta la gratitud hacia lo mejor de lo que está pasando ahora en tu vida. Observa tu salud, la gente que te rodea, el lugar donde vives… ¿Hay algo bueno?
Eso no hará que desaparezcan las limitaciones o los problemas. Pero sí te dará una visión más completa de la situación en la que estás e influirá en que no veas el panorama tan oscuro.
5. Cuenta con los demás
Busca apoyos si los necesitas. A todos nos ayuda que, en ciertos momentos, haya alguien que nos dé su perspectiva o su consejo… o un abrazo.
La conexión con los demás da fuerzas. Igual que la gratitud (el punto anterior). Igual que cuidar de los aspectos más básicos de la salud.
Y, con fuerzas, la decisión de tener y mantener la esperanza es más fácil de tomar.
6. Actúa en pequeño
Tu plan, tu sueño para el futuro (o como quiera que lo llames) es grande. Va a involucrar pequeñas acciones que irás realizando poco a poco.
Si te pasa como a cualquier persona, habrá avances, así como pasos en falso y retrocesos. Pero, en tu caso, los verás como parte del camino, ya que decidiste mantener la esperanza.
Con esto o con aquello. De esta manera o de la otra. Si no es hoy, será mañana. Dentro de ti hay una parte que se empeña en vivir.

Empeñarse en vivir o empeñarse en morir. Es la pura verdad.
Por primera vez en mi vida soy culpable de cometer un delito: violar la condicional. Aunque dudo mucho que vayan a buscarme. ¿Quién va a echar de menos a un viejo salido de la cárcel?
Me doy cuenta de que estoy tan emocionado que apenas puedo estar quieto ni pensar claramente. Imagino que esta es la clase de emoción que solo puede sentir un hombre libre.
Espero cruzar la frontera. Espero ver a mi amigo y darle un abrazo. Y que el Océano Pacífico sea tan azul como siempre he soñado. Y espero nunca más perder la esperanza.
Ellis Redding (Morgan Freeman). Cadena Perpetua (1994). Cita de Magazinema.
