Esta entrada habla de la importancia de los abrazos para la salud. Se trata de un gesto muy beneficioso.
Sígueme. Porque vamos a ver cómo un abrazo sirve para mejorar tu salud, con la eficacia de un medicamento potente.
Supongo que para describir en qué consiste un abrazo basta una imagen. Los humanos estamos tan familiarizados con este gesto, que sobran todas las descripciones.
Y, aun así, ¿no parece un poco extraño?

De pequeña yo me preguntaba cuál era la finalidad de estrujar a la gente. De hecho, no me identifico con algunos de los efectos beneficiosos del abrazo que vas a leer.
Pero, como el abrazo es un gesto comunicativo y afectivo tan importantísimo, amén de contarse entre los hábitos saludables más recomendables, hay que hablar de ello.
Beneficios de los abrazos en la salud física
Cuando una persona que quieres te rodea con sus brazos, ocurren cosas buenas en tu cuerpo. La sensación de bienestar es inmediata.
¿Por qué?

Los abrazos fortalecen el sistema inmunitario
Cuando recibes un abrazo, tu cuerpo libera oxitocina (conocida como «hormona de la confianza»), muy relacionada con las relaciones interpersonales.
Esa sensación agradable de «sentirte a salvo» reduce el cortisol, que es la hormona del estrés.
Es decir, dar y recibir abrazos sirve para reducir el estrés.
Hay estudios que muestran que las personas que reciben abrazos con regularidad tienen un sistema inmunitario más fuerte y, debido a ello, son menos propensas a enfermarse. (Hospiten)
Reducen el dolor físico

¿Alguna vez un abrazo te ha hecho sentir mejor cuando te dolía algo? No es solo una sensación subjetiva.
La oxitocina y las endorfinas que se liberan con el contacto físico tienen un efecto analgésico, ayudando a calmar molestias físicas, como dolores de cabeza o tensión muscular. (Neurociencias Aplicadas)
Mejoran la salud cardiovascular
Los abrazos ayudan a reducir la presión arterial y la frecuencia cardíaca, lo cual disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte encontró que las personas que reciben abrazos frecuentes tienen un corazón más sano y niveles más bajos de presión arterial. (Sanitas)
Cómo los abrazos benefician la salud mental
Hasta las personas reticentes a dar abrazos, como yo misma, podemos reconocer la importancia de los abrazos en este terreno.

Los abrazos reducen el estrés y la ansiedad
Como hemos visto arriba, los abrazos reducen el estrés. Y eso, en sí mismo, es un beneficio enorme.
Disminuyen los niveles de cortisol y sube la producción de serotonina. Luego, aquí tenemos una forma natural de aliviar la ansiedad.
Un abrazo reconfortante produce calma y mejora el estado de ánimo.
Aumentan la felicidad
Esto se debe a la liberación de endorfinas. Ya sabes, esos neurotransmisores que tienen afecto analgésico y, de paso, producen una sensación de felicidad.
Así es que, si lo que quieres es sentirte un poco mejor o animar a un ser querido en menos de un minuto, dale un achuchón.
Fomentan la seguridad emocional

El contacto físico es importante para el bienestar emocional. Desde niños, asociamos el abrazo a sentirnos apoyados y seguros. Cosa que continúa siendo importante cuando somos adultos.
Según Soraya Bajat, jefa del servicio de Salud Mental de los Hospitales Universitarios Sanitas La Zarzuela y La Moraleja,
«el gesto de dar un abrazo libera oxitocina, la hormona de la felicidad, lo que genera un mejor estado de ánimo, controla los latidos del corazón e, incluso, nos traslada a un estado de calma y seguridad, que incide directamente sobre la salud emocional de las personas». (Sanitas)
El impacto de los abrazos en las relaciones personales
El abrazo es un procedimiento de aproximación física bilateral con finalidad afectiva. 😆 (La definición no es mía.)
Esto es, un gesto de cariño entre dos, del que podemos destacar estos beneficios.

Los abrazos fortalecen los vínculos emocionales
Un abrazo refuerza el vínculo afectivo y la conexión emocional entre quienes lo comparten.
Además, es un gesto de gran poder comunicativo.
Si no sabes expresar con palabras lo importante que es una persona para ti, solo tienes que estrecharla con tus brazos y aproximarla a ti, para que le quede claro el mensaje.

Es una expresiva muestra de afecto, especial para las relaciones donde haya más confianza.
Permíteme subrayar ese punto de precaución: Si tienes unas ganas locas de abrazar a alguien, pero no tienes una relación cercana con esa persona, pregúntale primero.
Facilitan la empatía y la comunicación
El contacto físico propicia la empatía. Te ayuda a ponerte en el lugar del otro.
Y, por lo que hemos dicho del poder comunicativo del abrazo, logras que esa persona entienda que la has entendido.
Lioso, como el mismo abrazo. Pero, ¿a que se entiende?
Pueden ayudar a resolver conflictos

Qué me dices en esas veces en las que haces las paces y las sellas con un buen abrazo. Otro momento reconfortante.
El abrazo, al reducir el estrés y favorecer la calma y la empatía, hace que la relación retome su buen cauce.
Alternativas para quienes no se abrazan mucho

Por una parte, hay personas que tienen la costumbre de abrazar a los más allegados o a hacerlo en determinadas circunstancias. No abrazan así porque sí.
Por otra parte, hay personas que sí quieren practicar los abrazos, pero no pueden. Digamos que están de sequía, hasta que llegue su momento y se desquiten abrazando como a ellos les gusta.
¿Qué pueden hacer estas personas que no reciben (muchos) abrazos para lograr beneficios para la salud parecidos a los del abrazo?
Aquí hay alternativas.
- El ejercicio físico: La actividad física regular libera endorfinas, mejorando el estado de ánimo y reduciendo el estrés.
- El contacto con mascotas: Interactuar con animales de compañía puede ofrecer consuelo y reducir la sensación de soledad (La Vanguardia).
- La comunicación virtual: Mantener contacto frecuente con amigos y familiares a través de videollamadas o mensajes puede fortalecer los lazos emocionales y proporcionar apoyo (NIA).
- Las técnicas de relajación: Prácticas como la meditación y la respiración profunda ayudan a gestionar el estrés y promueven la estabilidad emocional (Aetna).
Incorporar estas actividades en la rutina diaria puede contribuir al bienestar emocional y a la salud en sí, incluso en ausencia de contacto físico frecuente.

Conclusión
Los abrazos son un gesto que comunica, conforta y sana. Y, además, pueden ser un hábito saludable, que está a la altura de los más benéficos.
Los abrazos tienen muchos forofos. Si tú eres uno de ellos, enhorabuena. Tu afición es muy saludable. Practícala a tope.
Y, si eres menos comunicativo con tus tentáculos (digo, brazos), no te preocupes. Como tampoco tienes que preocuparte si en estos momentos no estás saciado de abrazos.
Mientras llega el día del abrazo, puedes practicar docenas de actividades para sentirte bien y alegrar al mundo. 😉
¡Adelante, pues!



