¿Te cuesta mantener una rutina de ejercicio? La regularidad en el ejercicio físico es importante para mejorar tu salud y tu bienestar general.
Aquí descubrirás cómo el ejercicio físico puede ayudarte a sentirte mejor, por dentro y por fuera.
Resumen de los beneficios:
- Hacer ejercicio regular quema calorías, controla el peso y previene enfermedades como: diabetes tipo 2, cáncer y problemas del corazón.
- Mejora la energía, la resistencia y fortalece músculos, huesos y articulaciones. Al menos 150 minutos semanales traen beneficios. Pero, si puedes hacer 300, mejor.
- Realizar actividad física reduce el estrés y la ansiedad liberando endorfinas. Una caminata diaria de 30 minutos mejora el estado de ánimo.
- Ayuda a dormir mejor si se hace actividad durante el día. El yoga o los estiramientos son ideales antes de dormir.
- Realizar actividad física de forma regular aumenta la longevidad: mejora la mente y la salud en general, sobre todo si incluyes ejercicios de resistencia 2 veces por semana.

Beneficios físicos de la regularidad en el ejercicio
Practicar actividad física con regularidad es un acierto. Y por «actividad física» no entendemos únicamente ir al gimnasio o apuntarte al equipo de fútbol de tu barrio.
Además del tiempo que dediques exclusivamente a un ejercicio en particular (como caminar, correr, bailar, ir en bicicleta…) también cuenta cuánto te mueves en tus actividades cotidianas. Todo suma.
Hablando del sedentarismo, hace tiempo comentamos que, si caminas un rato, pero luego pasas la mayor parte del día sentado, se neutralizan los efectos beneficiosos del ejercicio.
Por eso es importante moverse más, mantenerse activo durante el día para que se noten esos beneficios de la actividad física.
Destaquemos 3 de ellos: evitar ponerse kilos encima, prevenir enfermedades metabólicas y ganar en fuerza física.
Control del peso
La actividad física regular ayuda a controlar el peso. Hacer ejercicio quema calorías y evita la acumulación de grasa.
Naturalmente, no hay milagros en esto. La práctica de ejercicio no deshace todo el daño de una mala dieta.
Pero sí ayuda a prevenir un aumento excesivo de peso, porque aumenta el gasto de energía que realizas al cabo de la jornada.
La intensidad del ejercicio también importa: actividades moderadas, como caminar con paso brioso o andar en bicicleta, son más efectivas para quemar calorías que un paseo tranquilo después de comer.
Y no solo para quemar calorías.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos dice esto:
Las nuevas directrices recomiendan por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes.
Pero todo suma, tanto para controlar el peso, como para disfrutar del resto de beneficios para la salud:
- la caminata enérgica,
- montar en bici,
- dar un paseo,
- hacer tareas de limpieza,
- subir escaleras, en lugar de usar el ascesor,
- etc.
Solo piensa en cómo puedes añadir más movimiento a tu día. Los tipos de actividad que puedes realizar son muy variados.
Prevención de enfermedades
El ejercicio físico regular reduce el riesgo de muchas enfermedades. Baja la presión arterial y mejora el colesterol HDL, conocido como “bueno”. También disminuye los triglicéridos, lo cual protege el corazón.
Además, el ejercicio regular ayuda a prevenir la diabetes tipo 2, derrames cerebrales y algunos tipos de cáncer. De paso que fortalece los huesos y las articulaciones, evitando problemas como artritis.
Incluso reduce el riesgo de caídas en personas mayores.
Mejora de la energía y resistencia
Moverse solo 30 minutos al día puede aumentar tu capacidad física. También lo dice la OMS. ¿Y qué son 30 minutejos?
Esos 30 minutos diarios mejoran la energía y la fuerza muscular.
Ya te agradecerás esa pequeña inversión en salud, cuando veas que te cuesta menos realizar tareas cotidianas, como subir escaleras o cargar con la bolsa de la compra.
Y ese ejercicio también fortalece el corazón, haciendo que el cuerpo trabaje con menos esfuerzo.
¡Ah! Otra ganancia importante: realizar ejercicio físico con regularidad evita que pierdas fuerza.
Habrás visto que, cuando se lleva mucho tiempo de inactividad física, los músculos se debilitan. Un estilo de vida sedentario es lo peor.
Así que, si lo requieres, deja que un profesional de la salud te oriente. Y, si hace falta, busca un programa de ejercicios adecuado para ti.
Es importante entrenar según tu edad y la condición física que tengas para lograr una mejora en la salud.

Beneficios mentales del ejercicio regular
El ejercicio ayuda a calmar la mente y mejora tu estado de ánimo.
También has notado esos beneficios del ejercicio, ¿verdad?
Por ejemplo, cuando vuelves de caminar a paso ligero y te sientes menos estresado. O cuando sales a pasear por un espacio natural y estás de mejor humor.
Reducción del estrés y ansiedad
Hacer actividad física libera sustancias químicas en el cerebro, como endorfinas. Esto mejora tu estado de ánimo y reduce la ansiedad.
La práctica regular de ejercicio puede aliviar síntomas de depresión. Incluso esa caminata diaria de 30 minutos puede ayudar.
El estrés disminuye al mover el cuerpo. Porque tu mente se enfoca en la actividad física y descansa de preocupaciones. «Moverse es liberar la mente del peso diario», dicen expertos de Mayo Clinic.
Incremento del bienestar emocional
El ejercicio regular mejora más que solo el cuerpo. Aumenta la confianza y la autoestima, algo esencial para sentirse bien.
Participar en actividades como clases de baile o deportes en grupo también facilita el disfrute y la socialización.
La actividad física libera endorfinas, las llamadas “hormonas de la felicidad”. Esto crea una sensación de alegría y bienestar emocional. Además, mejora la función cognitiva al mantener la mente activa y en forma.
Todo esto te ayuda a conectar mejor contigo mismo y con los demás.
Impacto en la calidad de vida
El ejercicio regular mejora mucho cómo te sientes cada día. Te ayuda a vivir más y a sentirte mejor en general.
Todo lo contrario que ocasiona el sedentarismo, que está asociado al riesgo de padecer problemas cardiovasculares. Y no le hace un favor a tu estado de ánimo, precisamente.
Mejor descanso y sueño
Hacer ejercicio mejora la calidad del sueño. Ayuda al cuerpo a relajarse y favorece un descanso profundo y reparador.
Solo con esos minutos diarios de actividad física moderada puedes notar cambios en cómo duermes por la noche.
Actividades como el yoga o los estiramientos suaves son ideales para relajar tus músculos antes de dormir. Mejor, si te concentras en los movimientos y respiras profundamente.
A tener en cuenta: evita el ejercicio intenso justo antes de acostarte. El ejercicio enérgico puede activarte y dificultar que concilies el sueño.
En cambio, practicar actividad física durante el día mejora tu eficacia cardiovascular, lo que se traduce en un descanso más efectivo por la noche.
Aumento de la longevidad
Hacer ejercicio regularmente mejora la función cognitiva. También reduce el riesgo de muerte por diversas causas, como enfermedades cardiovasculares.
Además, mantener la flexibilidad y fortalecer los huesos ayuda a envejecer con salud.
Practicar ejercicios de resistencia al menos dos veces por semana es muy recomendable.
El ejercicio aeróbico es muy beneficioso. Pero no podemos olvidarnos de intercalar en nuestra semana unos ejercicios de resistencia para estar más fuertes.

Evita hacer ejercicio solo en fin de semana
Es especialmente importante no concentrar la actividad física en solo esos 2 días a la semana. Es preferible practicar un poco de ejercicio físico a diario que dejarlo exclusivamente para sábado y domingo.
Esta costumbre puede ser incluso peligrosa.
Esta recomendación viene de parte de Rafael Florenciano, cardiólogo de profesión (Fuente: EuropaPress).
Los horarios de trabajo son los responsables de que muchas personas solo encuentren tiempo para hacer ejercicio durante el fin de semana. Algo nada saludable.
Se ha comprobado que, si una persona realiza menos de 4 horas de ejercicio durante la semana, es peligroso que practique una actividad física intensa en el fin de semana.
El riesgo de padecer infarto, durante la misma o en la hora siguiente, se duplica.
Este médico nos insta a ser regulares y juiciosos. Tomemos el consejo.
Movámonos un poco cada día, sin excesos, teniendo la precaución de acudir a chequeos médicos cuando sean necesarios. Y siguiendo los consejos de los profesionales para evitar el riesgo de lesiones.
Busquemos orientación, por ejemplo, cuando deseemos comenzar a realizar de manera regular alguna actividad física de intensidad moderada y llevemos lustros apalancados en el sofá.
Conclusión
Hacer ejercicio con regularidad nos ayuda a vivir más años, con mejor calidad de vida. Mejora la salud y el bienestar.
Y la práctica de actividad física no tiene que estar ligada a prepararse para una olimpiada. Llevar un estilo de vida activo se traduce en añadir un poquito más de movimiento al día.
Espero que te tiente la idea de una vida más saludable.
Venga… ¡Vamos a movernos!



