Hay momentos en los que las ocupaciones, ya se trate del trabajo o de algún hobby, nos ayudan a pensar menos en una situación. Se convierten en un refugio perfecto.
Estar solo en fechas señaladas, como Navidad o San Valentín; una despedida definitiva; una ruptura; el fracaso de algún proyecto; el cese en el trabajo…
Cuando sólo nos apetece llorar o lamentarnos, ahí están esos benditos quehaceres para echarnos una mano.

Mantenerse ocupado ayuda a dar esquinazo a pensamientos destructivos y es una estrategia a la que podemos recurrir cuando afrontemos determinadas circunstancias dolorosas.
Por mi cuenta, lo recomiendo. Hacer cosas es uno de los elementos básicos de la felicidad, pero también ayuda a mantener lejos la infelicidad.
Cómo mantenerse ocupado
Eso dependerá extrictamente de tus preferencias y de tu imaginación. Además del trabajo ordinario (si tienes), claro está, puedes recurrir a un sinfín de actividades:
- Apuntarte al gimnasio.
- Leer más.
- Escribir en un blog.
- Hacer voluntariado.
- Remodelar la casa o emplearte con tareas del hogar atrasadas.
- Tocar un instrumento musical.
- Aprender un nuevo idioma, etc.
Nos detenemos en la última sugerencia para terminar con un cortometraje que ilustra muy bien eso de mantenerse ocupado cuando se atraviesa una situación crítica: una ruptura amorosa, en este caso.
El protagonista decidió apuntarse a un curso de alemán para llevarlo mejor.
Imagen de Kaptain Kobold
