Ejemplos de mentiras blancas que tú también has usado

¿Qué son las mentiras blancas? ¿Qué utilidad tienen en la convivencia?

De eso hablamos. Y, si no estás familiarizado con el término, también encontrarás ejemplos de mentiras blancas.

Anteriormente, vimos que la intención de la mentira, a menudo, tiene más importancia que la mentira en sí.

La intención es importante. Porque mentir, mentimos la mayoría con distintas finalidades, según la ocasión.

¿Qué finalidades? Son variadas.

Ejemplos: agradar al otro, no herirle, salvar el cuello, evitar dar explicaciones largas, etc. Incluso mentimos cuando queremos estar cegados a la verdad y nosotros mismos nos creemos la mentira.

Veamos cómo nos facilitan la vida y las relaciones las pequeñas mentiras blancas, también conocidas como «mentirijillas» o «mentiritas blancas».

mentiras blancas

Ejemplos de mentiras blancas

  • Yo no he sido.

Al estilo Bart Simpson, alguna vez ha compensado intentar esquivar la regañina de los papis o del jefe.

  • Estoy bien.

Respuesta a quien te pregunta por cortesía cómo estás y no procede contarle que las hemorroides te están matando.

  • Muchas gracias. Me encanta.

Respuesta complaciente a quien te da un regalo con la sonrisa en la boca, mientras que piensas: «¿Y qué hago yo ahora con esto?»

  • ¡Qué guapo estás!

Alguien que suele ir «de trapillo» habitualmente, aparece hoy de punta en blanco. Te sorprende y no sabes qué decir… Mejor algo que le anime, ¿no?

  • Gracias por invitarme a comer. Estaba todo delicioso.

En realidad, eres vegetariano. Pero no te parecía un buen momento para desvelarlo, después de que esa bella criatura hiciese una fuente de albóndigas solo para ti. Mejor otro día.

  • Sí, sí… Claro.

Evasiva ante alguien que lleva un rato intentando hacerte ver que la razón está de su lado, sin vuelta de hoja, y a ti no te apetece discutir.

  • Ah… Bueno.

Cuando una persona te habla de algo o alguien que no conoces ni te llama la atención y no te apetece que te explique nada más.

  • ¿Tu cumpleaños? ¡Lo había olvidado!

Qué va… Si llevas semanas preparándole una sorpresa al cumpleañero.

  • Papa Noel va a traerte un regalito.

Mentira blanca, blanca como la Navidad.

  • No me he dado cuenta.

¿Te has fijado en lo ridículo que está Pepito con ese peluquín? ¡Qué patético!

Respuesta breve al chismosillo, por tal de no recordarle que vaya él a mirarse al espejo… y las razones para hacerlo.

  • Lo termino lo antes posible.

El que te lo encargó se queda más conforme, que si le das explicaciones de la marabunta de cosas que tienes que hacer antes de ponerte con lo suyo.

  • ¡Oh! No importa.

Tu jefe te ha tirado encima el café arruinando tu camisa nueva. Te da rabia y desearías «devolverle el favor», pero te reprimes esta vez.

  • Qué pena. Me pillas a punto de salir.

Cuando llama para ir a tu casa alguien que viene a ponerte la cabeza como un bombo y no se mueve de ahí ni con una alerta de tsunami.

  • Bajaré en 10 minutos.

Eso solo sería posible con la ayuda de una varita mágica, pero queda mejor que decir: «Tardaré una hora, más o menos.»

 

Los anteriores son ejemplos de mentiras que se lanzan sin la intención de herir; solo por salvar una situación social determinada. ¿A que has usado alguna de esas mentirijillas?

La honestidad es lo ideal y lo más valiente, pero en una sociedad tan acostumbrada a la mentira, ser transparente no es siempre lo más adaptativo para la convivencia.

Incluso las propias normas de cortesía te orillan a mentir. A todo esto (ejem…), ¿cómo estás? 😉

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