Si tu miedo es tan grande que no te ves capaz de vencerlo, las propuestas que vienen pueden serte útiles.
Combinándolas, según lo requiera la situación, verás que ganas poder frente al monstruo.
Partamos de que es sano afrontar nuestros temores (o muchos de ellos). Porque, si no lo hacemos, el miedo cobra fuerza.
Dejamos de decir o hacer lo que queremos, porque estamos asustados. El miedo nos arrebata buenas oportunidades. Y lo seguirá haciendo, a menos que le pongamos un alto.

Cuando el miedo te sobrepasa
En muchas ocasiones, eres capaz de enfrentarte a la situación que te asusta, incluso cuando te tiemblan las piernas. Es duro. Quizás necesitas varios intentos. Pero lo haces.
La cosa se complica cuando ante ti hay un miedo gigantesco. Te amedrenta tanto, que ni siquiera te atreves a hacer un primer intento de plantarle cara.
Dando por hecho que quieres ganarle la batalla, aquí tienes ideas para hacerte fuerte ante él.
1. Investiga
Un miedo puede hacerse muy grande cuando sabes poco de la situación. Informarte bien, de fuentes y personas que hayan superado con éxito la prueba, puede rebajar la ansiedad que sientes.
Si tu caso se presta, recaba información cualificada.
¡Ojo! Cuando acudas a personas, sáltate la opinión de gente que no sepa, que tenga cero empatía o que esté tan asustada como tú, si no quieres ponerte peor.
Ejemplo: Si vas a mudarte lejos de casa y estás aterrado, busca a personas que hayan pasado por ahí y que han podido adaptarse.
2. Ensaya la situación
Imagínate que el miedo paralizante es hacia un examen, una entrevista, una exposición en público o una declaración de amor. No, no te ves en escena.
En ese caso, podrías ensayar, como si estuvieras preparando una obra de teatro: grabarte, practicar frente a un espejo… o ahí está tu creatividad para simular la situación.
Esta práctica (y la siguiente) son más efectivas cuando se combinan con la relajación. ¿Qué acostumbras a hacer tú para relajarte?
Si tienes el hábito de meditar o practicas ejercicios de respiración, por ejemplo, puedes evocar esas sensaciones relajantes cuando estés ensayando la situación que te asusta.
Cuando estás nervioso, respiras más rápidamente y eso hace que te pongas más nervioso si cabe. Presta atención a esto e intenta ensayar respirando “bien”.
3. Aproxímate gradualmente
Hay situaciones que se prestan a entrar en ellas poco a poco. Por ejemplo, que te aterre nadar, conducir o esa de dar un discurso en público.
Si es así, comienza afrontando retos manejables, en los que no sientas un nivel de ansiedad altísimo.
Así vas ganando pequeñas batallas progresivamente y subiendo en dificultad, hasta que estés en condiciones de afrontar el reto “gordo”.
En el discurso en público del ejemplo, podrías comenzar por hablar frente a tus conocidos; después, frente a una o dos personas; luego, hacia más gente… De esa manera vas haciendo tablas.

4. Déjate apoyar
De vez en cuando, todos necesitamos que nos echen un cable a la hora de superar temores.
- Puede ser ese amigo que, a la hora de la verdad, te dé el empujón hacia delante que te hace falta.
- Puede ser un ser querido que te ayude a creer en ti mismo.
- Puede ser un profesional que te indique qué necesitas aprender para ir ganando en confianza.
Pide ayuda si la necesitas. Eso no te hace cobarde, sino responsable.
Y no olvides estar tú entre esas personas que te apoyan. Recuérdate la de miedos que has superado hasta la fecha y otras pruebas en las que sacaste lo mejor de ti.
Como seguramente habrás puesto en práctica alguna de las cuatro propuestas, te constará que funcionan. No olvides usarlas y combinarlas, que para eso las conoces.
Cuesta superar algunos miedos enormes. Y el proceso puede llevar tiempo. Pero, si te provees de conocimiento y estrategias, ganarás poder frente a lo que te asusta. Irás derritiendo esa masa monstruosa.
