¿Quién no ha pensado o pronunciado alguna vez estas tres palabras seguidas?: No puedo más.
¿Quién no ha experimentado rabia, impotencia, tristeza u otra emoción, acabando con el estado de ánimo por los suelos?
¿Quién, alguna vez, no ha sentido la tentación de bajar los brazos y rendirse? ¿A que has vivido días como ésos?

Pues algo más tenemos en común: Al mirar atrás, cuando pasa el tiempo, vemos que el dolor ha menguado por grande que fuera en su momento.
Para sobrevivir a estos días tormentosos, en Psych Central nos proponen recordar 4 cosas básicas:
- Las emociones son pasajeras. Precisamente, como las tormentas.
- El malestar de hoy es de hoy y no hay que caer en la trampa de pensar en palabras como «siempre» o «para siempre».
- Aceptar la experiencia con calma, sabiendo que es transitoria, es el primer paso para salir de ahí.
- Ser conscientes de la transición. La tormenta irá amainando y el cielo se despejará: Contempla cómo va evolucionando esa experiencia en ti.
A mí me parece que el último punto es especialmente de ayuda para que aprendamos a afrontar esas situaciones de «desbordamiento», porque nos damos cuenta de que el dolor ciertamente va disminuyendo.
Si estás en plena tormenta, ánimo, que pasará. Recuérdalo por tu propia experiencia. ¿En cuántas tormentas te has visto a estas alturas de la vida?
Mientras tanto, si oyes una pequeña voz que te motiva para cuidar de ti y hacer algo que te sostenga en la salud y la cordura, no dudes en hacerle caso.
Aunque «te apetezca» de repente cambiar los muebles de sitio o salir a dar un paseo de varias horas. Puede ser bueno.
Y, si deseas aportar tu experiencia e ideas para ayudarnos a ser más resistentes en estos momentos, puedes hacerlo, por supuesto. 🙂
Imagen de Josh Liba
