Es más que probable que conozcas en tu entorno a una persona que haya dejado de fumar hace tiempo y que se ha consolidado como ex-fumador.
Ese es el éxito: No volver a encender un cigarrillo y vivir la mar de cómodo y contento con la idea.
Llegar a ese punto es posible, pese a lo duro del camino. Y una buena fuente de inspiración son estas personas que han conseguido liberarse definitivamente de la adicción.
¿Qué es lo que suelen tener en común la mayoría de ellas? Obsérvalas. ¿No te parece que comparten algo como lo que sigue?

- Su concepción sobre el tabaco: Muchas personas que tienen éxito dejando de fumar suelen considerar el vicio como algo esclavizante y dañino. Están inconformes con su situación de dependencia y anhelan un cambio positivo.
Esta postura es muy diferente a la de quien deja de fumar sintiendo que se está perdiendo algo.
- Están determinadas a conseguirlo: Su decisión de dejar de fumar es firme. Pese a los obstáculos y recaídas (si las hay), no cejan en su empeño. Se levantan y continúan esforzándose.
Actitud muy distinta a la de una persona que se da por vencida tras los primeros intentos y busca cualquier excusa para seguir fumando.
- Asumen las dificultades: Aceptan todas las molestias derivadas de la abstinencia de nicotina como parte del proceso. Aprenden a sobrellevarlas (cada vez mejor) y las afrontan.
Aquí se diferencian de quienes le hemos tenido miedo a dejar de fumar por las incomodidades y malos ratos que supone.
Y, si nos quedamos con un único rasgo para asociarlo al éxito, habría que resaltar el enorme deseo de dejar de fumar unida a la convicción de poder hacerlo.
¿No te parece que así es más fácil dejarlo con éxito?
Lo bueno es que muchos, que aún no hemos cosechado el éxito en esta cuestión, estamos en buen camino. Aprendemos de cada paso y de cada tropiezo. Alimentamos nuestra convicción y cada vez nos hacemos más fuertes.
Mientras no nos rindamos, vamos bien. Llegaremos a estar entre ellos. Créelo.
