Napoleón ya lo dijo: “Una retirada a tiempo es una victoria”.
A veces tiras la toalla. Y, lo que parece una rendición, es un gran acierto.
➜ Cuando, en un arrebato o en una etapa de desmotivación, desistes de un objetivo que es importante para ti, estás cometiendo un error al rendirte.
➜ Cuando estás en una situación que no funciona, no hay visos de que mejore y hay mejores opciones en perspectiva, te estás equivocando al persistir con ella.

En esa descripción tan simple, sí. En lo complejo de la realidad, es más difícil darse cuenta.
En la realidad:
- Persistimos en relaciones horrorosas, dando la enésima oportunidad a quien siempre la desperdicia.
- Persistimos en actividades que no nos gustan demasiado, por lo que puedan decir los demás si las abandonamos.
- Persistimos leyendo un libro que nos está aburriendo soberanamente, porque dejarlo a medias sabe a fracaso.
- Persistimos comiéndonos la bazofia que nos han servido en un restaurante. Porque, ya que lo vamos a pagar, sería una pérdida no aprovecharlo.
Queremos ser consecuentes con nuestras decisiones. Y vemos la retirada como algo negativo. Significa que no elegimos bien, que nos equivocamos, que fracasamos.
Pero ese error que cometimos, si es que fue tal, no lo vamos a arreglar persistiendo en él. Al contrario, lo vamos a empeorar si no abandonamos.
Perderemos más tiempo, más energía y buenas oportunidades.
Di “adiós” sin mirar atrás y di “hola” a una nueva oportunidad
Cuando te fijas en lo que puedes ganar si dejas atrás una situación que no funciona, dejas de pensar que es una rendición.
La dejas porque hay opciones mejores esperándote.
- Dejar una relación que es dañina para ti, te da la oportunidad de invertir en relaciones sanas.
- Dejar una actividad que no te satisface, te da la oportunidad de elegir otra que vaya más contigo.
- Dejar un libro que te está aburriendo, te da la oportunidad de disfrutar con otro.
- Y dejar de comerte las patatas rancias, de soportar una película petarda o de asistir a un curso en el que no aprendes nada, te da la oportunidad quitarte ese engorro de encima cuanto antes.
Puede que nadie te vaya a devolver lo que has “pagado” por las decisiones que tomaste. Pero, retirándote, evitas que aumente el gasto o el perjuicio. Eso, cuando menos.
¿Te estás rindiendo? No. Estás retirándote para elegir un mejor rumbo. ¿Cómo lo ves tú?
Imagen de woodleywonderworks
