Vaivenes emocionales cuando estás dejando de fumar

Ahora estás sereno, pero hace pocos minutos te consumía la tristeza. Probablemente, dentro de un rato, alguien haga un comentario poco afortunado y sientas ganas de romperle una silla en la cabeza.

Un poco exagerado. Vale. Pero se parece un poco a la montaña rusa de emociones que experimentan muchos fumadores cuando mandan el vicio a paseo.

Ira, estrés, ansiedad galopante, pena que viene y va; emociones que suben y bajan. ¿A ti te ocurre? ¿A que es muy cansado física y mentalmente?

No creas que eres el único que pasa por esto. Estos cambios de humor los sufren muchos fumadores cuando la nicotina deja de hacer su parte en la producción de endorfinas.

Como sabes, las endorfinas son sustancias ligadas al bienestar. Y, al dejar de fumar, no solo segregas menos de estas. Además, el tabaco ya no está ahí para auxiliarte en situaciones estresantes.

montaña rusa

Aunque fumar no es un recurso sano para manejar las emociones, los fumadores nos acostumbramos con el tiempo a ligarlas con el tabaco.

¿Estamos nerviosos? Fumamos. ¿Nos deprimimos? Fumamos. Asociamos muchas emociones con el tabaco y, al dejar atrás los humos, hemos de re-aprender a gestionar las emociones de otra manera.

Lo bueno es que, cuando pasa esta transición turbulenta, los ex-fumadores vuelven a ser lo mismo de equilibrados y felices (o más) que cuando no fumaban.

En tanto nos vamos adaptando a nuestra nueva vida, podemos padecer borrascas emocionales frecuentes. ¿Te parece que recopilemos algunas sugerencias para ese tiempecito de inestabilidad?

Ahí van…

Sugerencias

1. Habla de ello. Una buena manera de dejar salir la tensión y el mal humor es desahogándote con un amigo, compañero, socio, terapeuta… ¡con quien sea que esté dispuesto a escuchar!

Si no hay nadie o no te apetece hablar, puedes escribir en tu blog o diario, subirte a un monte a gritar o contarle tus penas a tu planta o a tu mascota.

2. Practica otras actividades para sentirse bien. Si al dejar de fumar liberas menos endorfinas, trata de compensarlo realizando otro tipo de actividades con las que también se producen endorfinas: Practicar tu hobby, pasear por la naturaleza, salir con amigos, etc.

Así te quitas bastantes ratos de bajón.

3. Sal de escena. Cuando una situación te crispe, sal de ahí y trata de calmarte respirando profundamente. O, si no, haz ejercicio, que eso también relaja y ayuda con la producción de endorfinas.

4. Anímate. Ten tus frases de auxilio a mano. Por ejemplo: (1) Aguanta, que tú puedes. (2) Esto pasará. (3) Un poco más… Etc.

Sé tu propio cheerleader. Tu aliado. Tu mejor fan.

5. Acude a fármacos o remedios. Si la cosa está difícil, puedes pedirle ayuda a tu médico o farmacéutico. Existen medicamentos que alivian los síntomas de la abstinencia, incluyendo la irritabilidad, los cambios de humor, la ansiedad, etc.

Esta situación en la que no soportas al mundo ni a ti mismo es temporal. Recuérdalo, en especial en los momentos más duros.

La calma volverá y cada vez serán menos frecuentes esos arrebatos. ¡Resiste!


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