¿Qué momento del día es el indicado para comenzar con ese hábito que tienes en mente? ¿Le has buscado ya un hueco?
Si no te has decidido, aquí tienes tres ventajas para estrenar tu hábito por la mañana.
3 Ventajas de estrenar tu hábito por la mañana
Si el hábito es de los que cuestan y se presta a que lo coloques en la hora a la que tienes más energía, elige esa. Para muchas personas, ese momento coincide con el despuntar de la mañana.
Quienes somos madrugadores, podemos insertar ese nuevo hábito en nuestra rutina mañanera.
Apuntemos las tres razones para hacerlo:
1. Estás más fresco
Cuesta mucho salirse de la cama para correr o para estudiar, por ejemplo. Cuando tu rutina es un desmadre, muchísimo. (Algunos hemos pasado por eso.) 😆
Aun así, para quienes tenemos más energía por las mañanas, es el mejor momento.

Necesitamos menos fuerza de voluntad (de ser necesaria) que por las tardes, cuando ya llevamos bastantes horas de esfuerzo en la mente y el cuerpo. A esas horas estamos cansados y, por tanto, más propensos a procrastinar.
Puede no ser tu caso. ¿Tú tienes más energía por las mañanas o por las tardes/noches?
2. Afecta al resto del día
Los hábitos de la mañana suelen influir bastante en las horas siguientes. No es lo mismo empezar el día tranquilo, desayunando sin prisas, haciendo ejercicio (o lo que sea que hagas tú por las mañanas)… que empezarlo con prisas y gruñendo.
La cuestión, más que llenar la mañana de un montón de cosas que hacer, es que seas consciente de sus hábitos y que decidas cuáles de esos van a ser parte de tu rutina matinal.
Si eliges correr, por ejemplo, y lo haces al poco de salir de la cama, tienes una victoria asegurada por la mañana.
Un pequeño éxito que te ayuda a sobrellevar lo que viene después. Y, además, sientes la alegría de haber hecho algo importante.
3. Hay menos interrupciones
El mundo está todavía tranquilo a primera hora de la mañana. Si lo que vas a hacer requiere concentración, puedes hacerlo con la tranquilidad de que nadie te interrumpirá. Y, seguramente, te cundirá más el trabajo que en las horas centrales del día.
Tratándose de cualquier otra actividad, lo mismo. Durante el día, quizás surjan imprevistos que te impidan hacer ejercicio o lo que sea que estés empezando.
Eso no pasa cuando has hecho ejercicio nada más levantarte. Pase lo que pase después, nada te lo quita.
¿Se ven los beneficios? Espero que sí. Y, además, que puedas comprobarlos por ti mismo, en caso de que incorpores un hábito nuevo a tu rutina de la mañana.



