Desconectar del trabajo

Desconectar de las actividades “productivas” es una necesidad, incluso para las personas que adoran su trabajo.

Si no descansas, no produces. Cuando desaparecen las fronteras entre trabajo y descanso, se resienten las dos áreas a corto o largo plazo.

La idea fundamental de nuestra propuesta es no meter ocio en el trabajo (oséase, procrastinar) ni trabajo en el ocio. Esto, por supuesto, con la idea de sacarle el máximo provecho a lo que estamos haciendo en cada momento.

desconectar del trabajoHoy reivindicamos de nuevo la importancia del descanso. Ese tiempo que sirve para relacionarnos con familia y amigos, practicar algún hobby o, simplemente, para recargar baterías.

Pero nos encontramos con un problema: Concentrarse en el trabajo dejando a un lado todo lo demás es más sencillo que disfrutar del tiempo de descanso sin que el trabajo lo interrumpa.

¿Por qué digo eso? Sólo tienes que ver la cantidad de material publicado que hay para ser más productivos en el trabajo y el auge que cobra comparándola con el aprovechamiento del tiempo de descanso.

También está la filosofía de “el tiempo es dinero“, refiriéndose al trabajo, claro. Quien se cree esto a pies juntillas, a veces se siente culpable durante su tiempo de ocio y descanso.

Además, están los adelantos tecnológicos. Ésos que nos hacen localizables por jefes, proveedores y clientes las 24 horas del día. ¿Cómo decirles que no los atiendes con lo mal que está el mercado de trabajo?

Bien. La misión es complicada, pero vamos a procurar mantener el trabajo lo más alejado posible del tiempo de descanso. Y eso comienza en el preciso instante en el que termina la jornada laboral.

Dejar el trabajo en el trabajo

1. Deshazte de pensamientos intrusivos.

Fin del trabajo. Es tiempo de respirar tranquilamente, exhalando las complicaciones laborales y dejándolas estar hasta el día siguiente.

Sigue respirando… “Cambia el chip” (como se decía hace algunos años).

Si estás tenso o muy enfadado, tómate más tiempo para concentrarte en este ejercicio. Deja atrás lo que tenga que ver con el trabajo (“ahora no, gracias“) y comienza a centrarte en tu vida personal.

2. Juega a ser un turista.

Aquí tienes un reto para tu imaginación, especialmente indicado cuando te toque recorrer el camino a casa después del trabajo.

Los turistas contemplan el recorrido con la intención de captar los detalles y disfrutar de ellos. ¿Has jugado a esto alguna vez? Podrías probarlo. Te servirá para reconectar con la vida que te rodea.

3. Date una buena dosis de humor.

La risa es capaz de transmutar el cansancio y el estado de ánimo más sombrío en relajación y bienestar. Además, las saludables carcajadas también te aíslan de esos líos de trabajo que retomarás más tarde.

Ésos son ejemplos propuestos por PsychCentral. Naturalmente, tu puedes desconectar del trabajo como mejor te funcione. Lo importante es que lo hagas.

Algo que también lo hace mucho más fácil es establecer límites a conciencia, por supuesto, empezando por uno mismo. Por ejemplo:

  • Trazar un horario que separe “los dos mundos” y cumplirlo.
  • Tener un sitio para trabajar y otro para descansar.
  • Distinta ropa, también.
  • Relacionarse con gente diferente, si es posible.

¿Qué pasa si son las personas relacionadas con tu trabajo quienes no respetan esos límites?

Esto es harina de otro costal, pero hay que tratar de no dar licencia al jefe (entiéndase por “jefe” todo aquél que manda) para que te llame a deshoras o en días festivos.

Ya hablaremos sobre este tema con más dedicación, porque es harto complicado. Ten en cuenta que a tu jefe no le importa tu descanso lo mismo que a ti y que, si tú le dejas, puede tratar de usurpártelo. :o

Por último, apúntate ese sabio proverbio inglés:

All work and no play makes Jack a dull boy.

Sólo trabajo y nada de ocio hacen de Jack un chico gris. No queremos esto, ¿verdad?

Imagen de New Brunswick Tourism | Tourisme Nouveau-Brunswick