¿Qué te dice tu intuición?

¿Eres una persona intuitiva? ¿Escuchas tus corazonadas o sólo tomas decisiones apoyándote en la lógica?

Aquí tenemos a un componente de nuestra sabiduría: la intuición. La pobrecita tiene peor reputación que el razonamiento puro y duro. Y a veces acaba relacionada con lo mágico o lo absurdo. Pero hay que ver lo útil que resulta.

Hasta las personas menos intuitivas (entre quienes puedo situarme yo misma) solemos beneficiarnos de vez en cuando de los mensajes que nos lanza el subconsciente.

Tal vez tú también has pasado por situaciones como éstas:

• Acabas de conocer a alguien que te da “mala espina”. Unas sensaciones incómodas te ponen en guardia. ¿Son tonterías tuyas?

• Estás pensando en llamar a una persona y, antes de que lo hagas, el teléfono suena: ¡Vaya! ¡Eres tú! … ¿Fue una coincidencia?

• Te preparas para hacer algo. Una vocecita interior te dice: “No, no lo hagas.” Procedes igualmente y… ¡porras!… Todo sale mal. ¿Fue la mala suerte?

• Estás en un lugar nuevo. De repente, tienes la sensación de haber vivido antes esa misma situación. ¿Qué fue eso?

De acuerdo, hagámosle un sitio a las coincidencias y demás posibilidades. Pero, en algún momento, hemos de atribuirle el acierto a esa sabiduría que se escapa de los confines de la lógica.

Quien más y quien menos recibe mensajes de ese tipo, que no son procesados por la razón. Unas veces están acertados y otras no. Cosa que no les quita su valor. Tampoco acertamos siempre cuando analizamos las cosas concienzudamente, ¿o sí?

ideas colgadas

La propuesta que comparto contigo es que exploremos la intuición; que escuchemos sus mensajes. Tengamos en cuenta que nuestro subconsciente almacena mucha información.

Percibimos estímulos que no procesamos con nuestra mente consciente. Pero ahí están, dispuestos a entrelazarse en forma de ideas o soluciones en el momento menos pensado.

Ahora, vamos con lo bueno.

¿Cómo explorar o afinar la intuición?

Apuntemos varias opciones.

Escribe. Te recomiendo la escritura como herramienta para estos menesteres. Aunque también puede servir la música u otra actividad creativa.

Es curioso. Cuando empiezas a escribir (en mi caso) una historia o lo que te ha pasado ese día, a veces saltan a la mente mensajes “ocultos”, sentimientos o impresiones que no sabías que estaban ahí.

Medita. Pon en pausa tu inclinación a pensar y analizar. Quédate en silencio. Respira con calma o usa cualquier modalidad de meditación y observa las sensaciones que experimentas.

Escucha tus corazonadas. Si tu “estómago” te dice: “No pases por ahí”, “No te fíes de esta oferta”, “Cuidado con este tipo”, hazle caso, por prudencia. Hay sensaciones físicas que nos alertan de los peligros.

Si la señal es clara, confía en tu intuición. Después, cuando lo derives a la razón, decides si fue (o no) una falsa alarma.

Agudiza tu capacidad de escucha. Cuando nos comunicamos con otros, fluye la información. No todos los mensajes van directos al intelecto. Muchos los recibe el subconsciente y éste ata cabos (los gestos, el tono de voz, la “energía” de la persona…).

Presta atención a lo que ocurre. Cuanto más atención prestes a una situación, más información absorbe tu subconsciente y, por tanto, más elementos tiene para combinarlos en forma de ideas y soluciones.

Déjate sorprender. En cualquier momento puedes recibir un “flash” de inspiración. ¿No te ocurre a veces que tu creatividad despierta mientras friegas los platos?

Una vez más: No todos los mensajes de tu intuición serán útiles o acertados. Pero, si quieres utilizar esta capacidad, habrás de explorarla y desarrollarla un poco. (Y me incluyo.)

¿Para qué? ¿Qué beneficios tiene afinar la intuición?

Reduces el estrés (el más elemental). Dejas descansar tu parte consciente. Te relajas y entonces es cuando afloran los “tesoros ocultos”. Pruébalo con la meditación, con la escritura o con un largo paseo en solitario.

Conectas contigo. Cosa que te servirá para conocerte mejor y descubrir verdades que ignorabas que estuvieran ahí.

Tu creatividad crece. Si le dejas terreno, ya verás cómo se expande. ¿A quién no le viene bien ser un poquito más creativo?

Tienes una baza más para entender la realidad, para parir soluciones y para tomar decisiones. Una, para emplearla junto al sentido común y los pensamientos muy procesados.

Ya que tenemos intuición (poca o mucha), saquémosle partido, ¿no?