Si tú no decides tus prioridades, otro lo hará por ti

Las relaciones humanas son fuente de bienestar, pero también pueden serlo de estrés si no trazas ciertos límites.

Familia, amigos, jefes, compañeros, vecinos, políticos… Hay gente que te pedirá o esperará que hagas cosas por ellos, asumiendo que para ti será rápido y sencillo cumplir con lo que quieren.

Es una cosita de nada. ¿Qué te cuesta?

No sé si conoces el relato del mulo que murió después de que añadieran un pequeño almanaque a su carga, que ya era excesiva. O el dicho de que basta una gota para que rebose el vaso… Pero la idea la tienes clara, seguro.

gotas

A veces la gente no se fija en tu carga, sino en el pequeño almanaque que quieren que lleves: Anda, ¿qué te cuesta? Hazlo por mí. Sólo esta vez.

Ya quisieras… Cuando transiges una vez con una petición que rebasa tus límites, suelen caerte más del estilo. Por eso es buena idea fijar esos límites y decir que NO a peticiones que los rebasen. Por tu salud.

Y, además de por tu salud, por la salud de tus relaciones. Porque, cuando das libremente (porque tienes tiempo y ganas) tus relaciones se fortalecen. Pero, cuando das porque te presionan, surge el resentimiento (a veces, inconsciente) desgastando las relaciones.

Ya tienes de sobra con esas exigencias externas en las que tienes que pasar por el aro, porque si no lo haces, se te cae el pelo. Para las demás, donde exista la posibilidad de decir NO a una petición que rebase tus límites, tenlo listo.

Decide tus prioridades. Traza tus límites.

  • Decide cuáles son tus valores, tus principios éticos, qué es correcto para ti y qué no lo es.
  • Decide cuánto tiempo tienes disponible para dedicárselo a los demás y cuánto necesitas para tus cosas.
  • Decide qué tipo de riesgos quieres asumir.
  • Decide qué vas a hacer con tu dinero; cuánto quieres gastar o ahorrar, en qué invertir y de qué manera.
  • Decide qué cosas quieres dar o compartir o qué te sientes cómodo prestando.

Traza los límites que consideres oportunos y necesarios. Y, cuando llegue yo u otro a persuadirte para que los traspases, ten listo el NO liberador.

Puedes pronunciarlo de manera cordial, si gustas. Con que quede claro y sea firme, basta: Lo siento, pero NO.