Aplastado en el sofá, sin ganas de moverte

Conoces esos días tan bien como yo. Días en los que te falta la energía sin saber porqué y sólo te apetece quedarte tumbado o sentado envuelto en una diversión cómoda.

Partamos de que no estás enfermo. No estás quemado del estrés, ni atravesando una crisis personal. Ni tan siquiera cansado, por haberte pasado el día entero atendiendo tus asuntos. Simplemente, no tienes ganas de moverte.

A veces, la sensación de cansancio que experimentas no se quita con descanso, sino con lo contrario: ¡acción!

Si le das al cuerpo lo que quiere: un maratón de televisión o de parrandeo por Internet, por ejemplo, ¿quién te dice que así recuperarás la energía perdida y mañana te sentirás a tope?

niño viendo la tele

Me imagino que ya lo has vivido. Recuerda esos días de aletargamiento, en los que optaste por diversiones pasivas y cómodas. ¿Cómo te sentiste cuando te fuiste a la cama? ¿Descansado y con las pilas bien cargadas? ¿Satisfecho?

Compara esos días con los que, a pesar de no tener muchas ganas, decidiste salir con los amigos, bailar un rato, darle un arreglito a la casa… o realizar actividad que requiriese más esfuerzo que quedarte sentado engullendo televisión o lo que fuera. ¿Cómo te sentiste después? ¿Y al día siguiente?

Guíate por tu experiencia. Y, si no la tienes, compruébalo cuando quieras. Hay bajones de energía que no se quitan descansando, sino realizando actividades más moviditas o, al menos, no tan pasivas.

Elijamos cada quien nuestras preferidas. Levantémonos… ¡y en marcha! Después saborearemos el descanso mucho mejor, ¿no crees?