Cómo hacer amigos siendo adulto

Incluso las personas que no destacan por tener una vida social ajetreada conocen un buen puñado de gente.

Aunque, claro, una cosa son los conocidos (o los compañeros) y otra son los amigos. Amigos hay pocos y de ésos llamados «amigos de verdad», aún menos.

El caso es que, a medida que la vida avanza, hemos de desarrollar estrategias para conectar con otros y entablar relaciones. El asunto deja de ser tan simple como en ese día de colegio en el que estuvimos jugando con Pepito y nos despedimos siendo amigos.

Diversas circunstancias pueden propiciar que, un buen día, una persona adulta sienta la necesidad de hacer amistades. Por ejemplo, una mudanza, una separación u otros cambios vitales importantes.

¿Y qué se hace entonces? Porque, ya de adultos, no es tan fácil y rápido entrar en la esfera privada de otros, haciéndose amigos a la vez de ya.

hacer amigos

La amistad genuina involucra respeto, confianza, cariño, generosidad… y todos esos ingredientes se van añadiendo a la relación de manera progresiva.

No hablamos de ligar, de ser el alma de una fiesta o de apuntarse a un club de citas. Hablamos de algo que lleva tiempo: construir una relación. En este caso, de amistad.

Contando con que ya tengas la disposición, el plan sería éste, a grandes rasgos:

1. Encuentra gente con intereses comunes

Si puedes, no busques entre tus compañeros de trabajo, sino en clubs, asociaciones, foros de Internet, reuniones, convenciones, cursillos, etc.

Trata de encontrar gente compatible con tu forma de ser y con lo que te gusta hacer. ¡Claro que la hay! Quizás no sea fácil encontrarla en una sola tarde, pero lo harás.

2. Desempolva tu simpatía

Cuando te acerques a alguien, sonríe.

Inicia algún tema fácil de conversación. Por ejemplo, algo referente a la actividad o afición que compartes con esa persona. Si eres algo tímido, puedes echar un vistazo a estos «trucos» para lanzarse.

Ésa es la razón de buscar amistades en lugares donde se reúnen quienes tienen intereses parecidos: conectar es más fácil.

No hables demasiado sobre ti mismo. Escucha con atención a tu interlocutor: sé agradable y cercano.

En definitiva, trátale como te gusta que te traten a ti.

3. Paciencia

En un día no se hacen amigos (amantes y ligues, sí, pero amigos, no).

Después de compartir varias conversaciones, quizás una película, un par de cafés o unos cuantos momentos así más, verás si tu amistad con esa persona tiene futuro.

¿Que lo tiene? Genial. A cuidar el sentimiento de amistad, para que crezca sano.

¿Que no? No te preocupes. Ahí fuera hay gente con la que congeniarías estupendamente, en los ratos de risas y en los duros. Que no te quepa duda.

Te toca intentarlo de nuevo. 😉

Si tienes algún aporte, mejora, observación o discrepancia, deja tu comentario. Somos todo ojos.

Imagen de [phil h]