¿Cuáles, de los que eres consciente que practicas, dirías que son hábitos improductivos?
Seguimos con las cosas a dejar de hacer. El propósito de ayer era reforzar o mejorar la autoestima. El de hoy, ser más eficientes, productivos y vivir mejor, que no es poco.
Adquirir un hábito saludable y/o productivo supone, en muchas ocasiones, dejar atrás uno que no lo es.
Ésa es la idea: Sustituir unos hábitos por otros o, simplemente, prescindir de los innecesarios, ahorrando con ello tiempo y energías.

Vamos a tomar una lista muy completa, elaborada por Timo Kiander, un estudioso de la productividad, y publicada en Life Optimizer: 17 hábitos improductivos a abandonar.
1. Consumir información que no necesitas.
Además de ser una pérdida de tiempo, supone una intoxicación (o «infoxicación», que dicen algunos).
2. Dejar que otros controlen tu vida.
Tu vida es tuya. Es sabio escuchar buenos consejos, pero a ti te compete tomar la decisión y responsabilizarte de ella.
3. Reinventar la rueda.
No te compliques la vida innecesariamente. Si algo funciona para tu proyecto u objetivo, aplícalo sin perder tiempo ni energía en buscar alternativas de dudosa eficacia.
4. Hacerlo todo perfecto.
Céntrate en terminar lo que tengas entre manos lo mejor que puedas y déjalo estar. No te entretengas con detalles y retoques, que te retienen para que puedas empezar algo nuevo.
5. Enchufarte a la televisión.
Que un electrodoméstico no te quite tiempo de vida. Aquí tienes un buen lote de ideas prácticas para ver menos televisión.
6. Hacer varias cosas a la vez.
Es más productivo y descansado realizar las tareas de modo secuencial, una después de otra.
7. Descuidar tu cuerpo.
Éste es uno de esos hábitos que habría que sustituir por una buena nutrición, ejercicio físico, descanso… y todo lo que necesite tu cuerpo.
Mejorará tu salud, prevendrás enfermedades y tendrás más energía. ¿No compensa acaso?
8. Decir siempre «sí».
Elimina presiones innecesarias diciendo «no» a tiempo. A veces es necesario.
9. Distraerte con frecuencia.
Cuando las distracciones irrumpen afectando a tu ritmo de trabajo, hay que hacer algo.
Evita todas las que puedas, para terminar el trabajo pronto y mejor, y luego dedicarte a lo que prefieras.
10. Dar prioridad a la cantidad frente a la calidad.
En la mayoría de los aspectos de la vida tiene más peso la calidad.
11. Llegar tarde.
Tu tiempo tiene mucho valor, pero también lo tiene el de otras personas. Ser puntual es una muestra de respeto.
12. Quedarte con la duda en lugar de preguntar.
Callarse es más «tonto» que hacer una pregunta, por simple que sea, en este caso. Deja de preocuparte por cómo te verán los otros. ¿A ti qué?
13. Empezar tareas y no finalizarlas.
Divide las tareas en pequeños pasos, si quieres, pero no las pospongas indefinidamente.
14. Trabajar cuando estás cansado.
Descansar es una prioridad. Si acaso, duerme una pequeña siesta para despejarte, pero no te pongas a trabajar como un zombie. Ni estarás concentrado, ni te cundirá el trabajo.
15. Esperar a los demás en lugar de actuar.
A veces hay que tomar la iniciativa y pasar de las palabras a los hechos uno mismo.
16. No admitir los errores ni aprender de ellos.
El mayor error tras un error es no sacarle partido. De cada cada error se aprende algo. Tómalo y sigue adelante.
17. Querer arreglar el «síntoma» en lugar de la causa principal.
Los parches pueden aliviar una circunstancia, pero dejan sin resolver el problema principal. Éste, seguramente, tarda más tiempo en arreglarse, pero merece la pena centrarse en él.
A mí me ha parecido un valioso inventario de hábitos a desterrar o reemplazar.
El autor nos recomienda centrarnos sobre todo en el número 7 (el cuidado del cuerpo). Ya que, cuando uno está físicamente bien, el resto es mucho más sencillo.
Por último, si te decides a hacer algún ajuste, recuerda centrarte sólo en un hábito. Cuando lo logres, sigue con el próximo, si lo hay. 😉
Imagen de striatic
