¿Qué haces en esos días en los que estás demasiado harto o triste como para salir de la cama?
¿Qué haces cuando te levantas con el pie izquierdo?
No siempre se pueden evitar esos ocasionales amaneceres de bajón. Pero sí hay opciones para despegar los ánimos del suelo y sacarle provecho al día (el que se pueda).
Los estudios nos confirman que la manera de empezar el día afecta a toda la jornada. Qué mal. Si amanecemos de mal humor y sin ganas de nada, lo más probable es que el día sea pesado.
A ver qué nos sugiere el botiquín emocional para los amaneceres de pie izquierdo…

1. Pon de tu parte: Contrarresta el bajón
Tú puedes hacer bastante para hacer que resuciten la energía y la alegría en tu cuerpo. O, en todo caso, para atenuar el mal humor.
Además, a estas alturas conoces muchas maneras de subirte los ánimos. Por si acaso, ahí van tres infalibles:
- Muévete. Haz un poquito de ejercicio.
- Ponte música animosa. (Perfectamente compatible con lo anterior. Que tu cuerpo siga liberando dopamina.)
- Hazte tu desayuno preferido y disfrútalo.
Entre las variadas opciones que conoces, elige las que gustes. Aquí tienes más: 20 Medidas y antídotos contra el mal humor.
2. Ten un buen momento en perspectiva
Piensa en la actividad placentera que vas a hacer por la tarde o por la noche. O, si no es hoy, saborea anticipadamente las aventuras del fin de semana o de las próximas vacaciones.
Que haya algo divertido esperando en el calendario es efectivo para sentirte mejor y llevar el día de otra manera.
3. Selecciona qué vas a hacer
Cuando quedarse en la cama o tomarse el día libre no es una opción, porque hay obligaciones que te esperan, toca ser selectivo.
Reduce la lista de tareas. Quédate con lo esencial, si no hay energía para más.
4. Haz un pequeño progreso
En los días de bajón o cabreo no estás para hazañas. Pero, a veces, uno se va sintiendo mejor a medida que avanza y se ve haciendo cosas productivas.
Si a ti también te pasa, podrías probar a meterle mano a una de esas tareas que acentúen que estás moviéndote hacia delante.
¿Cuáles son ésas? Por ejemplo, tareas que lleves tiempo postergando (como quitarte de encima un trámite burocrático, limpiar la nevera o poner orden en un mueble).
5. Aprecia lo que va bien
Éste puede ser un día espantoso. Pero eso no quita que, dentro de lo nefasto, haya cosas que sí van bien.
Reconocerlas y apreciarlas sirve para sentirse mejor, como no se cansan de repetirnos los estudios sobre lo beneficioso de la gratitud.
Tal vez, esas pequeñas cosas positivas que acontecen no sean hoy suficientes para derrotar al malestar. Pero ahí están, sumando su parte al otro lado de la balanza.
Además, recordándonos que la vida es un collage de experiencias. Y que si hoy se alzan las negativas con el protagonismo absoluto, quizás mañana cambien las tornas.
¿Por qué no?

6. Conecta el piloto automático
Estar despierto y consciente de lo que uno hace es lo más recomendable. Pero hay días en los que una borrasca anímica lo pone más difícil.
Ese bajón anímico se transforma en cansancio físico y cualquier tarea cotidiana desgasta más: el aseo, preparar la comida, la limpieza, etc.
Cuando impera el malestar y el cansancio, lo más recomendable es no pensar tanto en ello, para no reforzar esas sensaciones, y dejarse llevar por la situación.
Pruébalo. Ve sacando adelante tus menesteres sin darle vueltas a lo mal que te encuentras.
Como dijimos, un mal día lo tiene cualquiera y no hay que darle mayor importancia. ¿Conoces a alguien que no se levante con el pie izquierdo alguna vez?
PERO, si en tu caso estás encadenando demasiados días negros, tómatelo en serio y busca la causa de fondo y ayuda profesional, si lo necesitas.
Cuídate y recuerda que mañana tienes la oportunidad de amanecer de otra manera. Tal vez, lo que hagas (o no hagas) hoy tenga mucho que ver.
