El respeto es la base de toda relación saludable. Por eso, también está en los cimientos de una autoestima sana.
Estamos hablando de una palabra “grande”. Del respeto nacen un conjunto de actitudes y acciones que, en este caso, llevas a la práctica por consideración a la persona que eres.
No es vanidad. No es soberbia. Es, simplemente, respeto. Lo veremos claro en estas acciones/actitudes que vamos a comentar. (Eso espero.) Y, si te animas a ponerlas en práctica… mal no te va a resultar. 😉
¿Cómo te respetas a ti mismo?

Qué tal, empezar por una muy básica…
1. Defiende tu dignidad
Seas quien seas, hagas lo que hagas y estés donde estés eres una persona tan digna y merecedora de respeto como cualquier otra.
Tenlo presente en tu relación contigo mismo. Y, también, en el trato de otros contigo. No toleres malos tratos contra ti. Ni burlas (aparentemente inocuas) ni palabras envenenadas que cuestionen tu dignidad.
Procura alejarte de todo aquel que no te respeta, ponerlo en su sitio o tratar con él/ella lo menos posible.
Y, si eres tú quien no te tratas con respeto, toma la decisión de ponerte de tu lado. Es solo eso, una decisión.
2. Cuida de ti
Cuida de tu cuerpo para que esté saludable. Alimenta tu mente de lo que la hace crecer. Desarrolla hábitos que, puestos en marcha, te vayan acercando a la persona que quieres ser.
Haz de tu salud una prioridad. Sobra decir que, solo con esto, ya estás haciendo mucho por las personas que te aman.
3. Lucha por lo que quieres
Ten sueños, aspiraciones, metas, objetivos… o como quieras llamarles. Pero que no se queden ahí, en lo imaginario.
Una muestra de respeto por ti mismo es ser leal y consecuente con lo que quieres. Así sean pequeños retos o grandes gestas, date la oportunidad de conquistarlos.
4. Confía en ti y en lo que haces
Una vez que estés en marcha, deja de cuestionarte tanto. Cree en ti; en tus razones, en tus valores, en lo que te impulsa.
A falta de certezas absolutas, la confianza es necesaria. Si la depositas en personas que amas, ¿cómo vas a negártela a ti mismo?
5. Date tiempo para respirar
La vida es esto que acontece a cada momento. Transcurre mientras luchas, mientras progresas y también cuando frenas un poco y observas.
Date tiempo para contemplar lo grandioso y lo pequeño que te rodea.
Respeta este momento en el que estás vivo. Escucha las risas de los niños; aprecia los aromas del camino; siente cómo el aire acaricia tu pelo… Disfruta de esos detalles.
6. Perdónate por los errores
Como todos, cometerás errores. Habrás de rectificar o, en todo caso, tomar nota de lo aprendido y seguir adelante.
Perdónate. Eso también es un acto de consideración a tu condición humana.
7. Sé honesto contigo
Hay verdades dolorosas o poco apetecibles que cuesta asimilar. Puedes cerrar los ojos, buscar una excusa o inventar una historia que te deslinde de ellas.
Pero lo más respetuoso contigo mismo es “hablarte” con la verdad (y casi siempre lo más útil).
Es más probable que otros respeten a una persona que se respeta a sí misma (y les enseña que ése es el modo en el que han de tratarla).
Y también es más probable que, quien se respeta a sí mismo, sepa cómo tratar con respeto a otras personas.
Imagen de ERIO
