¿Te parece que tienes menos fuerza de voluntad conforme avanza el día?
No son ilusiones tuyas. Ya dijimos que la fuerza de voluntad funciona como un músculo y los músculos se cansan.
¿La buena noticia? Que puedes recuperarte con pequeñas cosas.
Cualquiera de ellas que reduzca el estrés, te ponga de buen humor o te ayude a recuperar energías, te pondrá de nuevo… ¡en órbita!
¿Hablamos de «tentaciones»? Aunque, si lo prefieres, cámbiales el nombre por «estrategias».

1. Contágiate con la televisión.
Sí, lo dicen las investigaciones. La fuerza de voluntad puede ser contagiosa.
Mira ese programa donde hay gente luchando con todas sus fuerzas por superar obstáculos y conseguir su objetivo.
¿Concursos? ¿Emisiones deportivas? A tu gusto queda. Eso sí, evita los programas que sean un compendio de calamidades y de falta de autocontrol, porque logran el efecto contrario.
Otra forma en la que la televisión te ayuda a restablecer tu fuerza de voluntad es volviendo a ver tu programa favorito (una repetición). [Fuente]
En ese momento, no tienes que hacer ningún esfuerzo por entender lo que ocurre ni prever las reacciones de los protagonistas. Ya sabes qué va a suceder. Sólo has de sentarte y disfrutar.
Y esto también vale para tus libros y películas favoritos.
2. Un aperitivo saludable.
El cerebro necesita mucha energía para mantenernos al pie del cañón, concentrados, venciendo obstáculos… Por eso, si falta energía física, también flaquea la fuerza de voluntad.
Según estudios, cuando baja el nivel de azúcar en sangre, al cerebro le cuesta más concentrarse y controlar los impulsos. Algo que puede remediarse tomando un pequeño snack saludable.
3. Un vídeo de Youtube.
Niños adorables, gatitos preciosos u otras escenas que te hagan sonreír y sentir ternura durante unos minutos. Qué simple, ¿verdad?
Un vídeo simpático (como los que a ti te gustan) basta para restaurar esa fuerza de voluntad que necesitas para volver a la tarea, siempre que no te quedes el resto de la tarde enganchado al YouTube.
Las investigaciones dicen que funciona y probarlo no es costoso. 🙂
4. La siesta.
La fuerza de voluntad está en su punto álgido por la mañana. Después de una noche de sueño, el cerebro está descansado y listo para los retos del día.
Conforme pasan las horas, esos bríos bajan. Y, si estás cansado o no has dormido muy bien, te cuesta más trabajo concentrarte e ignorar las distracciones.
¿El remedio perfecto? Una siestecita reparadora. Con ella tu estrés se reduce, te despejas, mejora tu humor y puedes volver a la carga.
5. Un café.
Mmmm… Café… Que quede claro: el exceso de cafeína no le hace bien al organismo. Pero una taza de café (o té, si lo prefieres) puede ayudarte mucho (dependiendo también de tu tolerancia a la cafeína, claro).
La cafeína, en pequeñas dosis, restablece el equilibrio del sistema nervioso autónomo (SNA). Te despierta y puedes permanecer tranquilo al mismo tiempo.
Además, esta sustancia ayuda al cerebro y al cuerpo a usar la energía con más eficiencia.
Precauciones: Que el café sea ligero y sencillito. Nada de añadir azúcar a mansalva u otros elementos hipercalóricos, si no quieres que suceda lo contrario.
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Este post es una adaptación del artículo: Five Temptations That Actually Boost Your Willpower, de Kelly McGonigal, psicóloga de la Universidad de Stanford.
Con él hemos aprendido que es posible rentabilizar saludablemente esas cinco tentaciones cotidianas.
Las podemos aprovechar para recobrar esas energías que nos ayuden a seguir la jornada más tranquilos, concentrados y motivados.
Imagen de Åukasz Strachanowski
