Vampiros emocionales. ¿Qué haces con ellos?

Hay personas entre tu grupo de amigos, compañeros, amantes o vecinos que forman parte de este siniestro grupo: los vampiros emocionales, aunque algunos de ellos ni estén enterados de que lo son.

En esta entrada vamos a identificarlos y a armarnos con recursos para que no nos succionen… la energía, por lo pronto.

Vamos por el principio: ¿Qué es un vampiro emocional? ¿Cómo identificarlo?

¡Vade retro, vampiro!

¿Cómo es un vampiro emocional?

vampiros emocionales

No hay una definición unánime y cristalina sobre este punto.

Simplificando muchísimo, podríamos decir que el vampiro sufre de envidia. Pero el tema es más complejo, al parecer.

Puede estar más relacionado con diversos problemas de autoestima.

El «vampiro» no se siente a gusto consigo mismo, con su vida o con sus logros y consigue aumentar artificialmente su autoestima devaluando o manejando a otros.

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También nos vamos a guiar por el mensaje del psicólogo Albert J. Bernstein (Emotional Vampires), estudioso del tema:

El vampiro siempre es bueno y siempre tiene la razón. Pretende verse a sí mismo como una persona noble y justa. Quiere tu atención y tu lealtad exclusivas. Y, cuando no obras como a él le gusta, tú te conviertes en «el malo» de la película.

¿De qué es signo esto? ¡De inmadurez supina!

Bien. Ya estamos orientados en cuanto a su perfil.

Pero, además de lo anterior, hay algo más que sirve para identificar a un vampiro emocional: la sensación que produce.

El vampiro te deja la moral por el suelo

Su metafórico nombre es muy descriptivo: un vampiro emocional es una persona negativa, que «drena» tu buen humor y tu energía.

Frecuentemente, después de tratar con esta persona, experimentas los efectos de su mordedura: cansancio, mal humor, estrés, bajón anímico…

Los signos varían, pero estás seguro de que te ha contaminado con su presencia.

Y no es de extrañar. Estas personitas desgastan porque suelen hacer cosas como estas:

  • Meter la nariz en lo que haces, sin respetar tu espacio personal.
  • Pedir y pedir más, sin aceptar un «NO» por respuesta.
  • Criticar, criticar y criticar todo y a todos.
  • Echar la culpa a todo lo demás, con tal de no asumir sus responsabilidades.
  • Quejarse continuamente, sin descanso.
  • Buscar discusiones, haciendo una montaña de un grano de arena, sin abrir la posibilidad de llegar a un acuerdo.

¡Ojo! Que cualquiera de nosotros sufre o ha sufrido de alguna fase vampírica, pero no nos referimos a eso, sino a la gente que ha adoptado alguna de esas actitudes de manera permanente.

Las actitudes se eligen. Y si alguien ha elegido comportarse así por sistema, quiere decir que le compensa.

Cómo tratar a los vampiros emocionales

Depende de «tu» vampiro. Puede que, simplemente, hablando con esa persona y haciéndole ver su negatividad, tome conciencia de la misma.

Claro, que eso para vampiros recalcitrantes y con solera sería como predicar en el desierto.

negatividad

Si no funciona lo anterior, usa estas 3 recomendaciones básicas para mantenerte a salvo:

Reconoce al vampiro pronto

El vampiro no siempre muerde la primera vez que lo tratas. Si no, fíjate en las películas de Drácula… El trato inicial suele ser seductor, para llevarte a su terreno.

Quizás te atraiga su modo de exagerar las cosas o las historias que te cuente, pero en algún momento vas a tener la sensación de que algo va mal.

Si cuando dejas de estar con esa persona te sientes triste, cansado, tenso, confuso, irritado o hasta con dolor de cabeza, fíjate bien en esos síntomas. Sí, ya estás contaminado con su mordedura…

Limita tu contacto con esa persona

Si te es posible, pasa menos tiempo con esa persona.

Si no lo es (como puede pasar con los compañeros de trabajo o con alguien de la familia), marca una distancia emocional, tratando de ser lo más educado y respetuoso que puedas.

No trates de cambiarle

Hasta los psicólogos, que son especialistas en estos asuntos, se las ven y se las desean a veces para ayudarle a cambiar a una persona que muestra estos comportamientos.

El vampiro tiene problemas, es infeliz, pero la persona con esta negatividad cronificada se resiste a cambiar.

Esto es porque obtiene beneficios de ese comportamiento negativo: recibe más atención, ejerce control… y se ha acostumbrado a manejar así el entorno.

Lo suyo sería que la decisión de cambiar saliera de esa persona y, mientras tanto, la mejor opción para ti, que estás cerca, es protegerte a ti mismo, estableciendo límites claros y firmes para no sufrir daño.

(Fuente: Dealing With People Who Drain You)

7 Apuntes pensando en los vampiros emocionales cercanos

Si, por el momento, vas a estar conviviendo con esta persona difícil, ten en cuenta estas 7 cosas.

1. Recuérdate continuamente que ese comportamiento tan repulsivo es problema suyo, no tuyo.

2. Ignora sus escenitas y sus dramas. (Que por un oído te entren y por otro te salgan.)

3. Mantén con ellos el menor contacto posible, aun estando en la misma habitación.

4. No caigas en la trampa de creer cada una de sus palabras. El vampiro se vale de ellas para darte el mordisco y succionarte hasta el apellido. Es peligroso seguirle el juego.

5. Trata de rechazar (educadamente) sus invitaciones, si es que alguno te propone ir a tomar café fuera del trabajo, por ejemplo.

6. Procura que tanto tu tono de voz como tu actitud obren a modo de barrera disuasoria. Es mejor que no suenes cálido y afectuoso, sino más bien correcto, educado y distante.

7. Cuando el vampiro o vampiros emocionales de tu entorno ven que no eres tan vulnerable, es muy probable que dejen de insistir y busquen a otro a quien hincarle el diente.

 

Espero que te sirva.

Por último, recuerda que todos tenemos la elección de caminar por el lado oscuro o por el lado luminoso de la vida.

Si te decides, por el camino de la luz, provéete de fuerza, de energía, de alegría, de ganas de vivir… Nadie puede arrebatarte esas armas sin tu permiso.

Imágenes: mrtopp y camil tulcan