Hoy vamos a detenernos en cómo aprender del fracaso. Pero antes hemos de cambiar la imagen mental que nos hemos hecho de esa experiencia.
¿Y si te dijera que cada fracaso es en realidad un paso hacia el éxito? Suena contradictorio, ¿verdad?
Pero las personas más exitosas del mundo tienen algo en común: han convertido sus fracasos en peldaños de la inevitable escalera hacia lo que quieren conseguir.
La imagen mental que nos va a servir es similar a esta:

¡Bah! No me ha quedado muy bien la imagen. En la vida real hay escalones más grandes y difíciles que otros.
Esos escalones en los que nos vamos a atascar solemos llamarlos «fracasos«.
Errores y fracasos son experiencias que nos lo hacen pasar mal justo en el momento en el que se producen. No obstante, son experiencias muy valiosas que se pueden aprovechar para seguir avanzando.
Si no las utilizamos para aprender, estaríamos convirtiendo el error o el fracaso en algo peor.
A menudo, lo que diferencia a alguien que tiene éxito en un propósito determinado de alguien que no lo tiene no es la buena suerte o el talento, sino la habilidad para sacar partido a los errores y fracasos.
Así es que, dando por hecho que en nuestro camino por la vida daremos más de un paso en falso, que tropezaremos y nos caeremos más de una vez, vamos a ver cómo levantarnos y seguir adelante.

Aprender del fracaso
Todos fracasamos alguna vez. Nos caemos y nos duele la magulladura.
Nuestra autoconfianza se ve erosionada, surgiendo ese sentimiento de inseguridad, que nos hace volver al sendero con un paso tembloroso, intentando evitar una nueva caída.
Pero al volverlo a intentar no comenzamos desde cero, porque la experiencia de fracaso hace que abramos los ojos y que podamos responder interrogantes como los que siguen:
¿Qué puedo aprender de esto?
Analizar en frío las causas del fracaso es más útil que perder el tiempo en repartir culpas a diestro y siniestro.
Y de de la anterior nacen más preguntas:
- ¿Qué podría haber hecho de un modo distinto?
- ¿Hay algo que puedo mejorar?
- ¿Cómo lo puedo aprender?
- ¿Qué voy a hacer justo ahora?
Esa es la manera de sacarle partido a un fracaso.
Los fracasos, bien aprovechados, conducen al éxito. Esto lo saben incluso grandes celebridades, que tuvieron la oportunidad de fracasar una y otra vez.
Un ejemplo que a mí me inspira siempre es el de Thomas Edison, que no paró hasta que la bombilla quedó lista.
Algún gracioso le recordó la enorme cantidad de veces que se había equivocado (y que están documentadas), y él contestó:
No fracasé. Sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla.
Esa sabia frase lo resume todo, ¿no crees?
Estos otros ejemplos de «fracasados» también son conocidos:
- J.K. Rowling fue rechazada por 12 editoriales.
- Michael Jordan fue expulsado del equipo de baloncesto en secundaria.
- Walt Disney fue despedido por «falta de imaginación».

Convierte tu fracaso en éxito: Plan de acción
Estas medidas son un recordatorio, espero que útil. Sirven para que «aprender del fracaso» no se quede en una frase bonita, que queda bien decirla.
Si aplicas un esquema como este, es seguro que le sacas partido a los tropiezos.
Toma distancia emocional del fracaso
Evita tomar decisiones definitivas «en caliente».
Por ejemplo, la de abandonar tu objetivo justo después de cometer un error o de haber fracasado.
O la de dar un paso del que luego puedas arrepentirte.
Concédete al menos 24 horas, para que las emociones se enfríen y para poder estudiar la situación con calma.
Escribe las lecciones aprendidas
Registra de alguna manera los pasos que vas dando hasta tu objetivo, tanto los aciertos como los errores. Puedes aprender de todo el proceso.
Usa los instrumentos con los que te sientas más cómodo: un diario, una aplicación que te permita anotaciones, un póster que pongas en tu habitación… Lo que te sirva.
Diseña un nuevo plan incorporando estos aprendizajes
Si partiste con un plan, haz ajustes. Si no, ahora es el momento para armar un plan incorporando todo lo que has aprendido con el fracaso.
Pocas cosas salen bien a la primera. Retocar o rediseñar un plan no es una medida extraña.
Establece pequeñas metas alcanzables
Asegúrate de que en tu nueva o reorganizada estrategia esté dividida en pequeñas metas (o peldaños), para poder medir mejor el progreso que vas haciendo.
Y también para lo siguiente.
Celebra cada pequeño progreso
Celebrar las pequeñas conquistas va a servirte para permanecer motivado, al ver que vas sumando conquistas, una tras otra.
El fracaso no es el único protagonista en tu camino hacia eso que quieres conseguir. Van a alternarse episodios de todo tipo, agradables y no tanto, hasta que llegues a la meta.
Vamos. Anímate. Tal vez hoy no sea el día, pero pronto vas a poder decir lo de Churchill:
«El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo» – Winston Churchill
Recuerda: el único fracaso real es aquel del que no aprendemos nada. ¿Estás listo para convertir tu próximo tropiezo en tu mayor impulso hacia el éxito?



