5 Ideas para trabajar en casa en un día perezoso

A días cuesta motivarse. Y qué me dices de ésos en los que has de sacar adelante unas cuantas tareas en casa, estás rodeado de distracciones y a ti lo que más te apetece es perderte en ellas en lugar de trabajar.

No va a pasar nada “grave” si te quedas jugando o viendo la tele. Puede que no. Pero lo puedes hacer un poco más tarde, más a gusto, una vez que te cumplas con unas cuantas tareas.

El punto es: ¿Podrás romper con la pereza y entrar en acción?

Decide que sí puedes. Con esa decisión, ya has dado el primer paso. Los cinco que siguen no van a ser tan duros.

cinco

1. Decide QUÉ tareas vas a hacer y PORQUÉ

Elige qué 4 ó 5 tareas vas a hacer. (Si pueden ser menos, mejor.) Quédate con lo más importante y piensa bien en las razones por las que te interesa trabajar en esas tareas.

Si no se te ocurre otra, acude a la clásica: En cuanto las termines, te libras de ellas. Pero es preferible que bucees en tus motivos más importantes, para que despierte la motivación que un día te llevó a comprometerte con esos asuntos.

¿Esas tareas están relacionadas con un bien muy grande, como cuidar de ti o de tu familia, por ejemplo? Es un buen momento para recordarlo. Y, si crees que se te va a olvidar, hazte con una foto o fabrícate un poster y coloca ese recordatorio en un lugar visible.

2. Elabora tu “plan de ataque”

Ya que estás inspirado, ponte con el hueso más duro de roer de tu lista y distribuye el resto de tareas según tu criterio.

La idea es que, una vez que avances en lo difícil, tengas impulso para seguir con el resto. Pero, si otra distribución de tareas se adapta mejor a tu tiempo y a tus niveles de energía, adelante: distribúyelas como te parezca.

3. Aparca las distracciones más tentadoras

Durante un rato, les dirás “hasta luego” a la tele, los juegos, las redes sociales o cualquier distracción que esté amenazando con capturarte.

Apaga los aparatos tentadores y NO caigas en su influjo hasta terminar las (pocas) tareas de tu lista. En los mini-descansos que hagas, tampoco, no sea que quedes atrapado en la telaraña. ¡Ojo con esto!

4. Haz una tarea cada vez

No mezcles tareas. Si se te ocurre una brillante idea relacionada con otra tarea mientras estás trabajando en la primera, anótala. Después te ocupas de ella.

Trabaja en bloques de tiempo cortos, para sacar partido de tu concentración.

En los mini-descansos, estírate, prepárate un té o respira tranquilamente mirando por la ventana. (Nada de distracciones-araña.)

5. Evalúa el plan… ¡Y celebra tu triunfo!

Ya está. Has hecho las cositas esenciales que habías planeado. Aunque te queda una muy importante, que has de “respetar” para que mañana te ayude a desperezarte más fácilmente: la celebración de tu éxito.

Date un par de besos por haber vencido sobre la pereza. Haz el recuento de tareas que has hecho arrancando con la motivación justita. Imagínate lo que puedes llegar a hacer cuando amanezcas con ganas de comerte el mundo. 😮

Y, ahora sí, disfruta de tus hobbies y pasatiempos preferidos. Saben mejor cuando has cumplido con lo tuyo, ¿verdad? 😉