Llega el fin de semana y promete ser tedioso, por la razón que sea. Un molesto sopor te va invadiendo. ¿Se te ocurre alguna manera de hacerle frente?
Seguro que sí. Y, para sumar más, aquí tienes otras ideas.
Cómo combatir el aburrimiento en el fin de semana
1) Cambia el entorno
Clásico, rápido y efectivo. Si no puedes más del aburrimiento, cambia de sitio. Con salir a la calle y darte una vuelta, lo aliviarás.

También funciona darle otro aire al salón o a tu habitación, si prefieres quedarte en casa.
2) Motívate con un objetivo
¿Has considerado la idea de buscar una ocupación para el fin de semana? Puede tratarse, por ejemplo, de progresar con tu hobby preferido o de descubrir uno que te dé muchas alegrías.
Busca una meta en la que enfocar ese tiempo y toda tu energía mental. Puede ser que eso sea lo que te falta.
3) Inicia una actividad distinta
¿No te ves persiguiendo un objetivo? ¿La motivación sigue bajo mínimos?
Plantéate qué actividades que no has considerado pueden tener un sitio en este fin de semana. Hay bastantes. Si ahora mismo no se te ocurren, aquí tienes una lista con 100 que te puede dar ideas.
Decídete por una y… ¡adelante! Ponte con ella. Quizás no estés motivado a la hora de empezar, pero la inspiración puede alcanzarte una vez que estés en marcha.
4) Descansa
¿Cómo? ¿Tampoco te suena bien lo de la actividad? ¿Sólo te apetece quedarte tirado en el sofá?
No seas duro contigo mismo. Quizás estés muy cansado. Ya sabes, aburrimiento y cansancio van muchas veces de la mano. Porque, si no puedes ni con tu alma, ¿de dónde vas a sacar la energía para moverte o para concentrarte en una actividad?
Dedícate a la reflexión, a la contemplación, a relajarte, ¿por qué no?
5) Reconcíliate con el aburrimiento
El aburrimiento ocasional es beneficioso. Supone un descanso tras el ajetreo diario y la estimulación constante.
Si éste es un fin de semana soso, no te inquietes. Hay días de todos. Míralo por el lado bueno y recupera frescura y energía, que por ahí viene el lunes.
Cuando se te haga pesado el aburrimiento, en lugar de reaccionar con fastidio, reconcíliate con él. No es un estado indeseable, sino un compás de silencio. También la música los tiene y son muy útiles.
Preocúpate sólo si el aburrimiento es una constante en tu vida. Y tampoco. Porque, con una mano que te echen y una buena actitud por tu parte, también tiene solución.
Conclusiones: Mira el aburrimiento como un amable compás de silencio. Disfrútalo. Improvisa con una actividad nueva. Márcate un reto. O sal a la calle a contemplar qué hace el mundo. Así, difícilmente te aplastará.


