¿Partes con buenas intenciones para un día irrepetible? ¿Cómo que qué día…? ¡Este mismo!
Estamos de acuerdo en que cada día es único y supondría un desperdicio vivirlo como si fuera un mero trámite.
Compartimos eso y la determinación de hacer que cada uno cuente. Así es que… ¡manos a la obra!
¿Por dónde empezamos? Por planearlo un poco, claro está.

¿Cuál es tu plan para el día?
Esbozaremos el esquema. Hay compromisos y faenas que nos apetecen poco, quizás. Pero también contamos con buenas intenciones, para sacarle provecho a lo previsto y a lo que surja.
Únicamente con intenciones no daremos los pasos de hoy, pero ellas nos ayudan a recordar el sentido en que queremos darlos. Nos recuerdan qué es importante.
¿Qué intenciones? En tu caso, no sé. Depende del camino que tú elijas. Quizás tengas la intención de ser muy productivo hoy, de estudiar más, de ser más cariñoso o de tomarte las cosas con calma.
Yo cada día intento partir con una o varias intenciones. Te hablo de 10 muy recurrentes, por si compartimos alguna:
1. Me propongo cumplir mis obligaciones echándoles ganas.
No te engañaré. Casi siempre mi intención es terminar pronto para dedicarme a algo que me guste más.
Pero ocurre que, al trabajar con esa diligencia, la obligación se me hace más amena y muchas veces hasta la disfruto.
2. Me propongo ser amable conmigo cuando me equivoque y tener esa misma consideración con los errores de los demás.
Te comento que, como últimamente hago tantas cosas, yerro más que una escopeta de feria. Si tuviera que enfadarme conmigo misma cada vez que me equivoco… ¡Ufff! No ganaba para disgustos.
3. Me propongo mover más el cuerpo. Sobre todo, porque el movimiento me hace sentir bien instantáneamente.
Es de lo más barato y sencillo para desestresarse y mantenerse saludable.
4. Me propongo reír más. Por lo mismo que el anterior y, además, porque la risa es de los mejores regalos que puedes compartir con alguien.
5. Me propongo jugar. Esto no falta, así sean sólo 5 minutos al día.
6. Me propongo saborear los buenos momentos del día, sí. Pero en especial la comida.
He ido dejando de engullir a toda prisa, para apreciar más el enorme valor que tiene este momento. Aunque todavía tengo que recordármelo con frecuencia…
7. Me propongo observar la calle.
Cuando estás mucho tiempo viviendo en un sitio muy pequeño y tan cambiante como una ratonera, tienes la sensación de que el tiempo no transcurre. Qué «depre»…
Pero eso no es así. Cada día hay algo importante, cambiante y único que apreciar cuando salgo a la calle: sonidos, luces, sombras… Sólo he de fijarme mejor.
8. Me propongo ser más organizada con la limpieza de la casa. Está dando frutos.
9. Me propongo moderar mi ingestión de realidad. Es decir, leer, ver y comentar menos noticias de los medios de comunicación.
Antes leía más. Pero, ahora la situación está especialmente grave por estos lares y las noticias me dan pavor.
10. Me propongo acostarme un poco antes. Que he de reponer fuerzas, en lugar de gastarlas leyendo noticias de más…
Y ahora lo que deseo es que nuestras intenciones se concreten en buenas actitudes y acciones. Verás como al final del día hacemos un buen balance… 🙂



