Cómo simplificar decisiones difíciles

¿Qué haces tú para simplificar decisiones difíciles?

Hace tiempo escribí un post con pautas para tomar decisiones difíciles basado en mi punto de vista.

A mi parecer, sigo el procedimiento de la mayoría:

  1. Analizar ventajas e inconvenientes.
  2. Tomar el tiempo necesario.
  3. Ser responsable y estar dispuesto a asumir las consecuencias.
  4. Pasar a la acción.
simplificar decisiones difíciles


Sin embargo, no es bueno quedarse con un único punto de vista y, además, lo anterior es muy general.

Hoy vamos a desglosarlo gracias al artículo de Courtney Carver en Dumb Little Man. En él encontramos 10 recomendaciones para simplificar decisiones difíciles.

Obviamente, cada decisión tiene su esencia y se ajustará a distintos puntos de la lista, pero como base de acción está muy bien tenerla. A ver qué te parece.

Para simplificar decisiones difíciles:

  1. Haz números: Muchas decisiones difíciles involucran el dinero como factor clave. Y los números suelen hablar muy clarito.
  2. No pidas opinión a todo el mundo: Cada persona tiene su punto de vista y, por bien que te quieran guiar, puedes acabar más liado que antes.
  3. Haz una lista de pros y contras: Mira lo mejor y lo peor. ¿Compensan las consecuencias positivas las consecuencias negativas que pueda acarrear la decisión?
  4. Escucha a tu intuición: ¿Tienes alguna corazonada o similar? Escúchala. O, mejor aun, escribe sobre ello para clarificarte.
  5. Míralo como una oportunidad: Cambia de perspectiva y mira la situación como una oportunidad, en lugar de verla como una carga. Siéntete agradecido por ella.
  6. ¿Es reversible?: Considera la posibilidad de volver atrás una vez tomada la decisión, si sientes que has metido la pata. No pasa nada. No serías el primero. Tienes derecho a cambiar de opinión y de rumbo.
  7. Elimina presiones: El mundo no se acabará ni el sol dejará de salir mañana según la opción que tomes. Quítale hierro al asunto y, si no puedes, vuelve al punto 4.
  8. Considera la opción C: Si te debates entre dos alternativas y puedes encontrar un punto intermedio más convincente, ve a por él.
  9. Básate en anteriores experiencias: Para algo están. Sobre todo, recuerda aquellas decisiones difíciles que tomaste con acierto.
  10. Confía en tu criterio: Si ya te has decidido por algo, ¡adelante! ¡Actúa! Echa a andar y cree en ello.

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Recuerda ante todo que siempre es mejor tener opciones que no tenerlas. Y, además, que suele ser mejor hacer algo (aunque haya que rectificar después), que quedarse quieto e inmerso en la duda.