¿Qué haces tú para simplificar decisiones difíciles?
Hace tiempo escribí un post con pautas para tomar decisiones difíciles basado en mi punto de vista.
A mi parecer, sigo el procedimiento de la mayoría:
- Analizar ventajas e inconvenientes.
- Tomar el tiempo necesario.
- Ser responsable y estar dispuesto a asumir las consecuencias.
- Pasar a la acción.

Sin embargo, no es bueno quedarse con un único punto de vista y, además, lo anterior es muy general.
Hoy vamos a desglosarlo gracias al artículo de Courtney Carver en Dumb Little Man. En él encontramos 10 recomendaciones para simplificar decisiones difíciles.
Obviamente, cada decisión tiene su esencia y se ajustará a distintos puntos de la lista, pero como base de acción está muy bien tenerla. A ver qué te parece.
Para simplificar decisiones difíciles:
- Haz números: Muchas decisiones difíciles involucran el dinero como factor clave. Y los números suelen hablar muy clarito.
- No pidas opinión a todo el mundo: Cada persona tiene su punto de vista y, por bien que te quieran guiar, puedes acabar más liado que antes.
- Haz una lista de pros y contras: Mira lo mejor y lo peor. ¿Compensan las consecuencias positivas las consecuencias negativas que pueda acarrear la decisión?
- Escucha a tu intuición: ¿Tienes alguna corazonada o similar? Escúchala. O, mejor aun, escribe sobre ello para clarificarte.
- Míralo como una oportunidad: Cambia de perspectiva y mira la situación como una oportunidad, en lugar de verla como una carga. Siéntete agradecido por ella.
- ¿Es reversible?: Considera la posibilidad de volver atrás una vez tomada la decisión, si sientes que has metido la pata. No pasa nada. No serías el primero. Tienes derecho a cambiar de opinión y de rumbo.
- Elimina presiones: El mundo no se acabará ni el sol dejará de salir mañana según la opción que tomes. Quítale hierro al asunto y, si no puedes, vuelve al punto 4.
- Considera la opción C: Si te debates entre dos alternativas y puedes encontrar un punto intermedio más convincente, ve a por él.
- Básate en anteriores experiencias: Para algo están. Sobre todo, recuerda aquellas decisiones difíciles que tomaste con acierto.
- Confía en tu criterio: Si ya te has decidido por algo, ¡adelante! ¡Actúa! Echa a andar y cree en ello.
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Recuerda ante todo que siempre es mejor tener opciones que no tenerlas. Y, además, que suele ser mejor hacer algo (aunque haya que rectificar después), que quedarse quieto e inmerso en la duda.



