Cuando no te gustan las redes sociales pero te conviene usarlas

Vamos con un dilema que muchas personas comparten (aunque no lo digan): ¿qué haces cuando no te gustan las redes sociales… pero te conviene usarlas?

El problema más frecuente es el contrario: te encantan las redes sociales y quieres desengancharte un poco para que te dejen tiempo para otros menesteres, tal vez.

Ojalá pudiéramos ayudarnos con un intercambio. Los “raros” proveeríamos el desapasionamiento hacia las redes sociales. Y las personas muy conectadas nos cederían su pasión sobrante. Todos contentos.

Yo quisiera parecerme a las personas que se manejan en las redes sociales como pez en el agua. Pero es un listón que me queda lejos, dado un obstáculo fundamental: no me gustan mucho las redes sociales.

Cuando las redes te incomodan (y no es odio, solo hartazgo)

En serio. En realidad, no es odio. No es rechazo. En mi caso, es incomodidad. Como cuando entras a un lugar donde todo el mundo sabe qué hacer y tú estás perdido.

Persona cargando una mochila en forma de móvil gigante con iconos de redes sociales. Metáfora del peso de estar conectado.

Continuamente, surgen datos, noticias, observaciones graciosas… Y algunas personas nos abrumamos con la cantidad de información y de personas diciendo cosas. Nos cansa.

Otra situación que a algunos se nos hace cuesta arriba es mantener conversaciones con personas que no conocemos.

Claro que ambas cosas pueden superarse. Pero, si en ese momento nos están esperando actividades mucho más agradables, como nuestros hobbies, ¡que les den a las redes!

Supongo que lo que acabo de comentar pueden compartirlo personas que sean muy introvertidas, como yo.

Pero hay más motivos por los que las redes sociales resultan pesadas. Y atañen a variedad de personas. ¿Te suenan algunos de estos?

  • Son adictivas. Puede ser difícil controlar la cantidad de tiempo que se les dedica. (¡Oh! Esto ya lo he dicho arriba.)
  • Hay demasiadas mentiras juntas. Poses. Fingimientos. Éxitos de ficción que ocultan el vacío real.
  • Hay gente horrenda. También hay personas maravillosas. Pero los horrendos estropean el ambiente: trolean, spamean, estafan, acosan, derriban… y absorben tu energía como el mejor tampón del mercado.

Mejor, no sigo. Es un hecho (raro pero real) que algunas personas odian las redes sociales. E incluso las hay que tienen la suerte de vivir sin ellas sin que ello les suponga el menor trastorno.

A mí también me gustaría vivir sin ellas. Pero eso sería bastante perjudicial. Como a otras personas, aunque no me hagan gracia las redes sociales, necesito usarlas. Me conviene hacerlo.

¿Por qué a veces necesitamos usar las redes sociales (aunque no nos gusten)

Cada cual tiene sus motivos también. Vayan ejemplos:

  1. Las redes sociales son, en tu caso, el mejor modo de estar informado y al tanto de un asunto importante para ti (deporte, hobby, oferta de trabajo, etc.).
  2. Quieres mantener el contacto con familiares o amigos que están metidísimos en las redes.
  3. Tu hijo se mueve mucho por las redes sociales. Quieres saber manejarlas y qué ambiente se cuece en ellas.
  4. Por la naturaleza de tu negocio, es vital tener presencia en las redes sociales. Fuera de ellas es más difícil conectar con clientes interesados en lo que ofreces.
  5. Y, quien dice “conectar”, dice “mantener contactos” relacionados con trabajo o estudios: con clientes, proveedores, colegas, profesores, etc.

Las redes sociales abren un abanico de oportunidades inmenso. Esto hay que reconocerlo. Así como que no todos podemos renunciar alegremente a dichas oportunidades.

Necesitamos descubrir una manera de usar las redes sociales, por el bien de nuestros respectivos intereses, sin que se conviertan en un fastidio mayúsculo.

A ver qué te parecen estas ideas.

Mujer sentada en un banco usando el móvil con expresión serena, rodeada de iconos de redes sociales sobre fondo amarillo. Representa un uso equilibrado de las redes sociales.

7 formas de usar las redes sociales sin agobiarte (si no te gustan)

Si prefieres que te las comente en vídeo, aquí las tienes.

(Estoy aprendiendo a hacer vídeos aún, pero se entiende bien. Disculpa que sea un poco cutre.)

Y, si prefieres leer, sigue debajo.

1. Elige la red o redes donde se desarrolla el movimiento que te interesa y deja el resto.

2. Ten una finalidad en mente cada vez que entres a una red social: contactar con Fulanito, actualizar mi estado, leer novedades… La finalidad que quieras.

Algunas personas alegan que no les apetece enterar a la Humanidad de lo que acontece en su vida cotidiana. Pero es que ninguna red, hasta el momento, obliga a nadie a compartir lo que no le apetece.

Es cada usuario quien decide qué compartir y qué no. Lo que nos lleva a…

3. Comparte lo que tú quieras y no te pases de ahí. Aprende a hacer oídos sordos a la presión social, si la hay.

4. Automatiza tus actualizaciones. Todas o unas cuantas. Prográmalas en la misma plataforma o utiliza otras opciones. Deja unos cuantos posts programados para varias semanas, por ejemplo.

5. Date un tiempo de presencia “en vivo” en las redes sociales. Asígnatelo, como una cita cualquiera: todos los días a las 5, un par de días a la semana, los domingos… Como veas.

Respeta el horario y, también, el límite. A la hora de salir, ¡fuera! Así evitas el resentimiento y el sabor a “secuestro” que te deja pasar demasiado tiempo en ellas.

6. Acostumbra a tus contactos a esos horarios. La gente (que importa) es comprensiva con tus peculiaridades y necesidades.

7. Desactiva las notificaciones o elige qué quieres que te notifique la red en cuestión. Y, para mayor relax, lee todas las novedades juntas en el momento del día que tú elijas.

Esas son las medidas que yo trato de llevar a cabo. Digo “trato”, porque la parte de hacerle caso al horario en el que me propongo aparecer en las redes… no la llevo muy bien, por ahora.

Una red social a tu manera

Lo dicho. Cuando no te gustan las redes sociales, pero te conviene usarlas, has de buscar una manera de aprovechar las oportunidades que hay en ellas. ¿No te parece?

¿Cómo lo haces tú, si eres otro de los menos adaptados a la hiperconectividad?

Estoy revisando la entrada años más tarde y han cambiado muchas cosas: ahora hay reels, canales de WhatsApp, y el ruido digital parece multiplicarse. Pero lo importante sigue igual: tú eliges cómo participar… y cuándo hacerlo.

Ya verás que encontramos la manera de conectar a ratitos, pasarlo bien y desconectar a placer. Todo está en probar, hasta dar con lo que funcione para cada uno.

Estudió y trabajó en Educación Especial. Desde 2010 escribe sobre desarrollo personal en esta página.

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