Curte tu piel. Hazte fuerte.

¿Por qué a veces nos hieren tan fácilmente? Basta una palabra impertinente, una mala crítica o incluso el comentario de alguien que no pretendía hacernos daño.

Con intención o sin ella, a veces las palabras o gestos de los demás son como dardos que se nos clavan. Pero esto no tiene porqué ser así.

No podemos evitar ciertas caídas o que otros nos lancen dardos. Lo que sí podemos es hacer la piel más resistente, más dura, para que esas pequeñas cosas no nos duelan.

Puedes hacerte fuerte. Y yo también. Apliquémonos con estas 5 sugerencias:

1. Cuida de tus relaciones

¿Qué te puede importar lo que diga un desconocido sobre ti, cuando tienes al lado a personas que te respetan y te quieren?

¿Cómo vas a sentirte hundido por un simple traspiés, cuando hay personas que te apoyan y te animan?

hazte fuerte

La familia y los amigos (así sea un grupo reducidísimo de personas) están para eso: para protegerse, cuidarse y compartir lo bueno y lo malo.

Cuanto más fuertes y sanas sean tus relaciones con esas personas cercanas y más las valores, menos te herirán los «dardos» que lancen los extraños.

2. Encuéntrale un sentido a tu vida

Mira «lo grande» en lugar de prestarle tanta atención a los pequeños inconvenientes que no la merezcan.

No pierdas de vista tus metas, aquello por lo que luchas, la persona que quieres ser…

En todo «lo grande» hay pequeños tropiezos o «dardos» que lanzan terceros. ¿Cómo vas a dejar que un pequeño obstáculo te aparte de tu camino? No vale la pena.

3. Cuida de ti

Cuanto más debilitado estés física o emocionalmente, más fácil es que te hieran. Hasta lo más insignificante te puede doler.

Ese autocuidado supone dedicar el tiempo necesario a comer, dormir, descansar, practicar actividades placenteras y relajantes, etc.

No lo olvides: Cuidar de ti es una prioridad.

4. Acepta y guarda lo positivo

Muchas veces les damos más importancia a las críticas y a las pequeñas derrotas que a los logros y los éxitos que hemos cosechado; que también los hay.

O se nos olvidan los cumplidos y recordamos los insultos.

Haya equilibrio. Lo malo está ahí, pero no reemplaza a todo lo positivo que ha sucedido y sucede.

Es como quien se lamenta por haber hecho mal un trabajo y se olvida de las 99 veces anteriores que lo hizo bien.

No estaría mal tener muy presentes los logros y las pequeñas victorias; guardarlos y recordarlos con frecuencia.

5. Ocúpate de las heridas más profundas

A veces un comentario insignificante puede producir un gran daño, porque afecte directamente a una herida del pasado; una herida que no ha cicatrizado aún.

En lugar de preocuparte por ese comentario o suceso, te conviene centrarte en qué puedes hacer para que la herida sane.

Por poner un ejemplo ñoño, cuando alguien te dice que deberías echarte novio/novia y a ti te sienta mal porque aún tienes el corazón hecho cisco después de una ruptura.

Conclusión: No tienes porqué ser herido fácilmente por palabras o pequeños gestos.

(Tú y yo) podemos practicar para tener una piel más resistente, donde no se claven toooodos los «dardos». Es cuestión de intentarlo día a día.

Basado en: 5 Tips to Develop Thicker Skin, de World of Psychology.

Imagen de B Tal