¿Qué días terminas con sabor a satisfacción?

¿Has pensado en esos días que terminas con sabor a satisfacción? ¿Cómo son?

¿Qué hace que estés más satisfecho o más contento cuando terminas el balance del día?

En mi caso, los días en los que estoy más contenta son en esos en los que he hecho algo significativo.

Tal vez sean solo una o dos actividades o haber resuelto un problema. Como sea, estoy a gusto y eso hace que me relaje a placer y me cueste poco conciliar el sueño.

Un hombre se relaja al final del día y en su cara se refleja una sonrisa de satisfacción.

A veces llegan rachas difíciles. Cuando me saturo, me encantaría no hacer nada más “productivo” que ver series todo el día o leer chorradas.

Pero recuerdo cómo terminan esos días en los que estás un montón de horas sentado, viendo vídeos, jugando o surfeando por Internet. La sensación no es tan gratificante como cuando te vas a la cama habiéndote esforzado en lo que sea.

¿El trabajo? No tiene por qué.

También conlleva esfuerzo levantarte del sillón e improvisar una caminata por los alrededores, quedar con los amigos, practicar una habilidad nueva, participar en un proyecto comunitario, jugar un partidillo de fútbol, etc.

Las diversiones cómodas y facilonas están muy bien de vez en cuando o para un ratito. Si son las que predominan en tu repertorio, es otro cantar.

Varios estudios han relacionado la depresión con pasar muchas horas viendo la tele. Cabe pensar que pasa lo mismo con diversiones parecidas, sedentarias y pasivas.

¿Qué hay de ti? ¿Qué días terminas con sabor a satisfacción?

¿Cuándo llegas al final del día con mejor sabor de boca?

A saber qué actividades encuentras interesantes o divertidas. A saber cuáles te satisfacen más… Sean las que sean, construye tu repertorio variado.

Especialmente, si llegas al final del día con la sensación de que podrías haber empleado el tiempo de otra manera, date esa oportunidad.

Y, si pasas muchas horas sentado con diversiones cómodas entre manos, prueba a ver qué tal te sientes haciendo también otras cosas menos cómodas. Experimenta y contrasta qué satisfacciones te dejan unas y otras.

Así podrás elegir. La decisión es tuya.