El placer inmediato y cómodo… Y tu felicidad

Esta entrada es una breve reflexión sobre el placer. Se pregunta por nuestra búsqueda de placer inmediato y la contrasta con otras opciones, también placenteras, pero menos cómodas.

Me refiero a esas actividades que practicamos en nuestro tiempo libre, que tanto nos aportan.

¿Felicidad y placer (inmediato) son lo mismo?

Qué maravillosos son esos pequeños momentos de placer a lo largo del día… Y qué bien saben cuando premian una jornada de esfuerzo o cuando se intercalan en ella.

Aquí defendemos esos instantes, salvo en el caso que hoy subrayamos: Que la felicidad quede unida únicamente a ese placer cómodo e inmediato.

Ya lo mencionamos al hablar de la procrastinación. Sustituir la tarea que hemos de hacer por una más placentera supone un placer inmediato, pero es una felicidad fugaz que no compensa.

Cumplir con nuestras obligaciones diligentemente hace que luego saboreemos el tiempo de ocio mucho mejor que cuando procrastinamos.

Ahí está claro que el placer inmediato no es la mejor opción, pero tampoco es siempre la mejor opción en nuestro tiempo libre.

Una mujer y su perro están jugando en la playa. La escena representa un momento feliz y placentero.

Cuando terminas con tus obligaciones cotidianas, ¿qué haces para sentirte feliz?

Los expertos nos dicen que es sano intercalar en nuestro tiempo libre otro tipo de actividades, seguramente menos cómodas, pero que nos enriquecen y nos aportan más satisfacción a largo plazo que las opciones más fáciles.

Por ejemplo, después de un día de duro trabajo es cómodo y placentero relajarse frente al televisor. Pero, una vez que pasa ese rato, no queda nada.

Si, en lugar de destinar un buen número de horas a ver la televisión u otra opción similar, empleamos una parte de ese tiempo libre en realizar una actividad física o en practicar un hobby, le estamos añadiendo valor al tiempo de ocio.

Paradójicamente, si en nuestro tiempo libre practicamos una actividad ligeramente estresante (como aprender algo nuevo o mover el cuerpo), eso se traduce en satisfacción personal y, por tanto, en más felicidad cotidiana.

La conclusión de todo esto es que la felicidad no está unida necesariamente a lo más cómodo, a no esforzarse.

Hay más cuota de felicidad detrás de esas actividades que nos aportan algo, aunque cuesten un poquito más.

Este post está basado en el artículo de Psychology Today: A Question to Help Procrastinators, Hedonists, and Reality TV Addicts, donde se mencionan las investigaciones que apoyan lo que hemos afirmado.

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