¿Tienes un mini-propósito para este año?

Muchos acostumbran a estrenar el año con el deseo de hacer cambios.

Desafortunadamente, hay bastantes personas que abandonan sus buenos propósitos a las pocas semanas. Quizás sea porque suponen un cambio muy drástico.

Hay gente que lleva a término su decisión y cumple con el propósito. Otra, empieza con entusiasmo y lo pierde al poco tiempo. Y también hay personas que no llegan a empezar, porque a la hora de la verdad se sienten abrumados por ese gran cambio.

Con lo cual, muchos se quedan como estaban. Aguardando quizás un mejor momento para formular de nuevo esa intención de cambiar.

pequeño cambio, mini-propósito

Mis experiencias en el tema son variadas. Las veces que he formulado un propósito he obtenido mejores resultados cuando el cambio ha sido pequeño. Por ejemplo, saltarme los postres azucarados.

Del GRAN cambio al pequeño cambio: un mini-propósito

Varias veces inicié un GRAN cambio en las comidas, porque mi alimentación era penosa. Y, al poco tiempo del cambio, volvía a caer en mis viejos hábitos.

Hasta que allá por diciembre de 2013 me propuse no tomar bombones, turrones o pastelitos después de las comidas. Sólo eso. Y funcionó.

Ya ves, un cambio pequeño.

Después de los primeros días de resistir la tentación, fue fácil mantenerlo.

Pero lo más importante no fue eso. Lo mejor fue que, gracias a ese pequeño éxito, seguí haciendo otros cambios pequeños hasta mejorar bastante mi alimentación, que era el gran objetivo inicial.

Ahí queda para quienes se atascan en un cambio grande. Si otras veces no les ha funcionado adentrarse en él, podrían probar con un pequeño cambio que eche la bola a rodar.

Queda para ti también, si es tu caso y quieres probar la idea. Un pequeño cambio en la dirección correcta siempre es preferible a un gran propósito que no se lleva a término.

¿Vas a arrancar próximamente con un mini-propósito? ¿Qué va a ser en tu caso?

Piénsalo. Puede que, sin darte apenas cuenta, estés comenzando algo grande. 😉


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