¿Y si no les gusta tu trabajo?

Te has esforzado en un trabajo y ahora tienes un miedo atroz a presentarlo al público.

¿Y si no les gusta…? ¿Qué va a pasar? Esta experiencia incómoda creo que la conocemos la mayoría.

Si no les gusta tu trabajo, ¿sobrevivirás?

Que rechacen un trabajo nuestro lo tomamos como un rechazo a la persona que somos, con lo que eso duele. ¿Será posible?

  • El día que haces un trabajo maravilloso, TÚ eres maravilloso.
  • El día que haces un trabajo penoso, TÚ eres penoso.

Qué sano sería separar tu trabajo de “ese” día de la persona que eres (con todas las experiencias y trabajos que llevas a las espaldas).

asustada

Porque tú eres la misma persona el día en el que haces un trabajo maravilloso y el día en el que te sale de pena.

De acuerdo. Aunque este pensamiento es muy sensato, no te quita el miedo. ¿Sabes? A mí tampoco.

En el fondo, ese miedo no es tan inútil. Vale que está un poco desenfocado, pero denota que estamos volcados en hacerlo bien.

Y, lo que es más importante, ese miedo nos va a dar la oportunidad de aprender, de crecer, independientemente de cómo juzguen el trabajo que hemos hecho.

¡Vamos! ¡Da la cara! Atrévete a enseñar lo que has hecho

Quizás el resultado sea mucho mejor de lo que esperas. Pero, si no es así, tampoco es para agonizar del disgusto. (Y me lo aplico también a mí misma.)

No hay un solo gran éxito que se haya forjado libre de errores y tropiezos.

Tanto si te equivocas en tu trabajo, como si a la gente no le gusta lo que has hecho (que son cosas diferentes), poco importa. Porque puedes mejorar a partir de ahí y seguir sumando.

  • Cuántas buenas ideas habrán nacido después de descartar las ideas malas…
  • Cuántos buenos discursos, después de unos cuantos más flojos…
  • Cuántas representaciones emotivas, después de las sosas…

Esos éxitos fueron posibles gracias a los fracasos, a los errores o a las malas críticas.

El camino hacia el éxito no lo hacen solo los pasos buenos. Lo hacen todos ellos, los buenos y los menos impecables.

Piérdele el miedo a este paso. Si no les gusta tu trabajo o el mío, hallaremos la manera de mostrar algo nuevo, que pegue y convenza. Pero, para eso, es necesario que demos la cara esta vez.

¿Te atreves? ¡Venga! Sigue haciéndolo. Sigue atreviéndote. Este, a fin de cuentas, no es el primer riesgo que corres ni el primer miedo que has superado.

Es uno más. ¡A por él!