Te planteas un reto importante para tu vida y te pones manos a la obra. Tienes motivación, conocimiento y un buen plan para lograr tu objetivo.
Ahora viene la pregunta: ¿Qué ocurrirá cuando encuentres obstáculos en el camino?
En esta entrada vamos a ocuparnos de los obstáculos: de la actitud apropiada para afrontarlos, sean los que sean, y de las dos armas que habrás de llevar contigo, si es que vas en serio con tu objetivo.
¿Pensar en los obstáculos es pesimista?
Tú verás, según tu criterio. Para mí, lo verdaderamente pesimista es partir con expectativas muy negativas:
— Voy a probar a hacer esto, aunque lo más probable es que no lo consiga.
— Me estoy metiendo en un lío del que no sé cómo voy a salir.
— Si algo puede salir mal, saldrá mal. (La ley de Murphy, tú sabes.)

Eso sí es pesimista. Es muy difícil que consigas tu objetivo, cuando partes vencido de antemano.
Pero también es difícil que lo consigas si partes con la creencia de que será un camino de rosas. El exceso de optimismo también es un lastre.
Porque, en cuanto encuentres los primeros obstáculos (que los habrá), tu ilusión se pinchará como un globo. Y no es que lo estés haciendo mal. Es que es así, duro.
Habrá obstáculos en el camino. Dalo por hecho.
Es probable que encuentres problemas y otras situaciones que quizás no se te han pasado por la cabeza. Y aceptar esta posibilidad te ayudará a enfrentar lo que ocurra de manera menos dramática.
El plan que has trazado quizás no puedas cumplirlo a rajatabla.
¿Por qué? Porque no podemos prever ni controlar cada cosa que ocurre.
Tener esto en mente sirve para no sorprenderte tanto cuando encuentres un obstáculo.
¿»Uno», he dicho? Encontrarás más de uno. Y no pasa nada. Son parte del camino.
Tal vez cometas errores inesperados o tu inspiración te abandone cuando más la necesites. Quizás boicoteen tu esfuerzo (otros o tú mismo). Puede que atravieses calamidades, como que tu casa se inunde… Qué sé yo.
No siempre que arrojas una moneda al aire sale cara. A veces toca cruz.
A más largo y ambicioso el objetivo, más y mayores obstáculos pueden surgir
Cuando emprendes un camino (hacia tu objetivo) es realista contar con los obstáculos y aceptarlos de antemano.
Es positivo saber que forman parte de tu reto. Y así poder armarte con la actitud que necesitas para superar cada uno de ellos.
Así, ocurra lo que ocurra, es más difícil que te deje fuera de juego.
Esa es la actitud defendida por los estoicos. ¿Te suenan Epicteto, Séneca, Marco Aurelio…? Si no es así, leerlos puede servirte. Te agradecerás a ti mismo haberlo hecho.
Haz fuertes estas dos armas: Paciencia y Consistencia
Paciencia y consistencia son necesarias cuando se construye algo que vale la pena. La mayoría de la gente lo sabe, pero esa misma mayoría no lo practica.
Obsérvalo. La mayoría prefiere:
- Jugar sobre seguro.
- Resultados rápidos.
- Esforzarse sin sudar la gota gorda.
- No renunciar al más nimio de sus placeres.
- Hacer las cosas bien de primeras.
- Saber que lo que hace es oportuno y está acertado.
- Contar con el apoyo del entorno.
- Recibir buenas críticas.
- Avanzar linealmente.
- Sumar un éxito tras otro.
Podría hacer más larga la lista de cosas deseables. A mí también me gustaría que el camino hacia la conquista de un objetivo difícil fuera así.

Pero no lo es.
Hay alegrías y éxitos. Lo mismo que hay errores y muchos días difíciles.
La realidad de los objetivos exigentes se parece más a esto:

Por eso son necesarias estas dos armas. Especialmente, cuando te encuentras de cara los obstáculos.
La paciencia
Haces tu parte y la sigues haciendo cada día. Pero, cuando el objetivo va para largo, necesitas un aliado que no puede faltar: el tiempo.
Muchas personas (entre la mayoría que comentamos) se desesperan y abandonan al no ver resultados fácil y rápidamente.
No seas tú una de ellas.
Vuelve a hacer lo tuyo hoy, mañana… y los días que hagan falta. De eso va tu segunda arma…
La consistencia
Si aciertas como si fracasas, con ánimos o sin ellos, con la gente de tu lado o dándote la espalda… Da igual. Sigue haciendo lo tuyo.
La mayoría aguanta una carrerita rápida. Pero no todo el mundo quiere comprometerse con un objetivo importante. Ni está dispuesto a invertir tiempo y un esfuerzo continuado en ese objetivo.
No hagas caso de la mayoría
La mayoría prefiere un camino cómodo, fácil y seguro. ¿Qué consejos pueden darte si esas son sus prioridades?
Muchos de ellos no encuentran obstáculos en el camino, por la sencilla razón de que NO se atreven con la opción incómoda, difícil y arriesgada.
¿Te atreves tú? ¿Tienes lo que hay que tener?
Si es así, prepárate para hacer un camino distinto del que hace la mayoría. Uno en el que habrá muchos obstáculos. Pero ese es el que puede llevarte al sitio donde quieres estar.
No pasa nada si quieres estar donde está la mayoría. Aunque, si no es el caso, ya sabes el camino que te toca.
Prepárate y adopta la actitud adecuada. Es lo mejor que te puedo decir.
