Cómo preocuparte de una manera productiva

¿Tienes el hábito de dar muchas vueltas a problemas actuales y a escenarios futuros que te inquietan?

Eso puede transformarse en una preocupación productiva. Veamos cómo.

Por lo general, la preocupación suele ser improductiva. Desperdicias tiempo y energía. ¿Por qué?

  • No descansas bien para poder enfrentar entero aquello que venga.
  • Empeoras tu salud, en general.
  • Lo que venga no lo puedes prevenir, por mucho que te preocupes.
  • Tampoco la preocupación te protege de ello.
  • Lo que imaginas que puede pasar no siempre pasa.
  • Si pasa, probablemente se separe de lo que imaginaste.

Un ejemplo de preocupación improductiva: que Corea del Norte empiece la guerra. ¿Qué puedes hacer tú para impedirlo?

Si puedes hacer algo para impedirlo, retiro lo dicho. Esa sería una preocupación productiva.

preocupado

La diferencia entre una y otra está en que puedas hacer algo al respecto. Una preocupación es productiva cuando:

  • te preparas para la situación difícil que atisbas en el horizonte,
  • consideras tus opciones con ecuanimidad
  • y actúas en el tiempo apropiado.

La persona con tendencia a preocuparse suele tener una lista de preocupaciones muy larga. Bien le valdría separar un tipo de preocupaciones de otras.

Si es tu caso…

Quédate con la preocupación productiva y elimina el resto

¿Cómo hacerlo? Ahí va un ejercicio desestresante.

preocupación productiva

Sácalo todo junto

Tómate el tiempo para hacer una lista. (Sí, por escrito es lo mejor.) Incluye todo aquello que te preocupa, cualquier cosa que sea.

Haz dos listas separadas

En un grupo, pon los temas sobre los que puedes hacer algo al respecto. En el otro, aquello en lo que no tienes ningún control.

Tira la lista de preocupaciones improductivas

Descarta la lista donde se hallan todas las cuestiones en las que no tienes margen de maniobra.

Toma la determinación de poner todos esos asuntos en manos de la providencia. Que pase lo que tenga que pasar. Ya te adaptarás a lo que venga.

Más tarde, seguramente tengas que recordarte más de una vez que no vas a preocuparte por estas cosas. Es cuestión de echar el balón fuera cada vez que llegue.

Analiza tus opciones

La lista que queda es la de preocupaciones productivas. Esa sí es útil.

Identifica qué acción concreta puedes llevar a cabo en cada uno de los temas. Al menos, la primera.

Ocúpate de ello

Pasa a la acción lo antes que puedas.

Incluso si no pasas a la acción inmediatamente, el simple hecho de aclarar qué puedes hacer respecto a lo que te preocupa rebaja la tensión.

Y eso también te ayuda a ser más productivo con el resto de cosas que hagas.

 

Este ejercicio tan simple es de ayuda cuando tu mente es un hervidero de preocupaciones, las productivas y el resto. Nada pierdes con darle una oportunidad, porque se hace en unos minutejos.

¿Te convence?