Cuando abarcar demasiado te está saboteando

No te pasa solo a ti. Muchos tenemos la tendencia a abarcar demasiado para el tiempo que tenemos disponible.

Hemos hablado más veces de este problema: el exceso de compromisos, de objetivos, de relaciones… y de la necesidad de seleccionar lo más importante.

Si no seleccionamos, progresamos menos en las áreas más importantes para cada uno. (Como dice el refrán: “El que mucho abarca, poco aprieta.”)

Y, además, nos estresamos tarde o temprano.

Afortunadamente, la costumbre de abarcar demasiado es de las más fáciles de romper. Basta con que aclaremos cuáles son nuestras prioridades.

¿Tú lo has hecho?

¿Has establecido tus prioridades (en lo personal y en lo profesional)?

Si aún no lo has hecho y crees que abarcas más de la cuenta, aquí tienes unas sugerencias para cambiar la dinámica.

1. Reduce tus objetivos

abarcar demasiado: una persona lleva una carga pesada

Eso es difícil. La presión social juega en contra. Se nos “anima” para que seamos “más”: más inteligentes, más delgados, más guapos, más sanos, más ricos, más productivos, más cultos, etc.

La cuestión es que no puedes ser “más” en todo. Has de quedarte con lo que a ti te importa y hacer lo otro a un lado. De ese modo, es más fácil progresar y disfrutas más los avances que vas haciendo.

2. Céntrate bien en los objetivos que elijas

abarcar demasiado, como un pulpo que aprovecha sus tentáculos para hacer múltiples cosas a la vez

Supongamos que has decidido volcarte en tres o cuatro grandes metas en los próximos años. En ese caso, trata de eliminar proyectos, actividades o compromisos que interfieran con el progreso en esos objetivos.

Avanzarás más y mejor al centrarte en unos pocos, que repartiendo tu tiempo y tu energía entre más objetivos.

Esto donde se refleja es en las actividades que planeas un día cualquiera: Tienes 24 horas. ¿A qué vas a dedicarlas?

3. Deja inquietudes en el tintero

abarcar demasiado, como un malabarista, que trata de mantener en el aire demasiados objetos

En mi caso, hay hobbies y actividades muy atractivas que me están esperando. Me interesan. Pero, a día de hoy, no son lo más importante. Ya me dedicaré a ellas.

Y, si no pudiera ser, no me haré el harakiri, porque en este momento estoy centrada en lo que yo he decidido que es lo más, más, más importante.

Tal vez a ti te pase igual. Tienes inquietudes variadas y, con tus responsabilidades actuales, no puedes dedicarles tiempo.

Pero la vida es cambiante. Ahora estás más centrado en unas cuestiones y, más adelante, quizás dispongas de espacio para esas inquietudes que permanecen en el tintero.

No te entristezcas prematuramente dando por hecho que están fuera de tu vida.

Ya te digo que estamos en las mismas. Y, si ahora nos toca centrarnos en unas cuestiones, después encontraremos la manera de hacer eso que hoy dejamos relegado.

O podemos ir preparando el terreno desde hoy. ¿Qué tal si les ponemos una fecha?


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