Cómo terminar lo que empiezas

¿Encuentras dificultad en continuar o en terminar lo que empiezas?

En esta entrada vamos a explorar por qué ocurre eso y qué opciones tienes para que tomes una decisión beneficiosa para ti.

Empezar con algo y dejarlo a medias no es raro. Casi todos lo hemos hecho alguna vez. El problema surge cuando se convierte en una costumbre.

Tal vez te ha pasado más de una vez: un día te compras una guitarra, emocionado por aprender a tocar. Buscas tutoriales, practicas unos días… pero la dejas en un rincón.

Más adelante, decides aprender japonés. Descargas una app, haces ejercicios diarios, pero al mes ya ni la abres.

Lo mismo con el gimnasio, la pintura, la escritura… Cada intento que no llega a su fin se suma a la lista de «cosas que empezaste y no terminaste».

una persona abrumada, rodeada de proyectos sin terminar

Sientes el impulso de empezar a hacer ejercicio. Te dan ganas de aprender un idioma nuevo, de iniciarte en un hobby o de luchar por cualquier otro objetivo.

Comienzas con muchas ganas y, un buen día, tiras la toalla.

Lo negativo de que esto se convierta en un hábito es que los proyectos inconclusos continúan ahí, en un rincón de la casa o en un rincón de la mente, recordándote el “fracaso”.

Y eso menoscaba la confianza en ti mismo.

La bici de montaña, que está cogiendo polvo en el trastero, se pone antipática y te susurra cosas como:

No sabes lo que quieres. ¿Para eso me compraste? Nunca sigues con lo que empiezas. Etc.

una bicicleta abandonada en mal estado

Para apuntar soluciones, repasemos primero algunas razones por las que suelen abandonarse esos objetivos o proyectos.

➜ ¿Por qué se abandonan los proyectos?

Hay veces en las que, sin darnos cuenta, nos saboteamos. Lo vas a ver claro con las razones que siguen por las que solemos dejar las cosas a medias.

A ver si te identificas con esto.

persona comienza un proyecto con energía y después se ve abrumada

1. Ansiedad y miedo al fracaso

Si un proyecto te importa mucho, puede llegar a intimidarte. Tal vez te asuste no hacerlo bien o que el resultado no sea el esperado.

Incluso puede ser que sientas miedo al éxito, por la mayor responsabilidad que pueda derivarse de él o por el cambio de vida que supone.

Para calmar esa ansiedad, procrastinas. Pero, tras la procrastinación, llega la culpa por no haber avanzado. Y así entras en un círculo vicioso que dificulta cualquier avance.

2. Perfeccionismo excesivo

Si te fijas listones muy altos, es fácil desmotivarse cuando no logras cumplirlos.

Mi esfuerzo no sirve de nada. ¿Para qué voy a seguir?

Con cada intento fallido, la frustración aumenta y la idea de rendirse va sonando más en tu cabeza.

una persona está frente a un gigante lienzo en blanco paralizada por el perfeccionismo

3. Convertirlo en una obligación

Tu cerebro, que no es nada tonto, comenzó a resistirse a hacer la tarea desde que te dio por enviarle un mensaje muy negativo:

«Tengo que hacer esto…” “Debo hacer aquello…»

Tu objetivo, que comenzó siendo algo que te motivaba por buenas razones, pasó a ser una obligación más, una carga más de la que “tienes” que ocuparte, pudiendo hacer otras cosas más agradables.

4. Demasiadas distracciones

una persona intenta trabajar rodeada de distracciones

Vivimos rodeados de estímulos constantes. Procrastinar es más fácil que nunca.

Si una tarea se vuelve difícil o aburrida, es fácil distraerse con el teléfono, la televisión o cualquier otra actividad más atractiva en el momento.

5. Falta de compromiso personal

persona se aproxima a dos caminos, uno es que siga con su objetivo y el otro, que lo deje

Quizás te pareció buena idea comenzar con ese proyecto o actividad porque te dieron ganas viendo a otros, porque alguien te dijo que lo hicieras o porque está de moda.

¿Te lo has planteado? ¿Realmente querías hacerlo?

A veces nos embarcamos en proyectos sin pararnos a pensar detenidamente cómo se alinean con nuestros valores personales y con otros objetivos que tengamos. 

Y, desafortunadamente, nos damos cuenta de eso más tarde.

6. Falta de planificación

una persona está rodeada de notas y estresada, porque no atina a organizarse

Cualquier objetivo requiere que te pares a planificar cómo vas a conseguirlo. Si no defines qué pasos dar, en qué orden y en qué tiempos, te sentirás perdido y desmotivado. 

Una mala planificación puede hacer que un proyecto grande parezca imposible, aunque no lo sea.

7. Exceso de compromisos

una persona comienza a planificar su objetivo

Los recursos son limitados. Si abarcas demasiado para el tiempo y la energía de los que dispones, es natural que no puedas cumplir con todas las responsabilidades que te has impuesto.

Piensa en qué pudo haber fallado en tu caso. Y, a partir de ahí, decide qué estrategia tomar en adelante.

Ahora que sabes por dónde van los tiros, pasemos a las soluciones.

➜ Ideas para terminar lo que empiezas: estrategias efectivas

una persona comienza a ascender en bici una cuesta arriba

Aquí siguen unas líneas de acción, que confío en que te ayuden.

Yo he pasado por todas estas situaciones, porque me encanta aprender cosas nuevas y siempre estoy trabajando en objetivos que me den ganas de levantarme cada día.

Como a ti, me fastidia dejar las cosas sin terminar y la sensación de fracaso que acompaña a esa experiencia.

Sobre todo, cuando te quedas a la mitad del camino, después de haber invertido bastantes recursos en un proyecto.

Pero hay veces en las que toca situarse y responder a la pregunta más importante de todas:

¿Qué es lo más importante ahora?

una persona mira un reloj grande preguntándose qué es lo más importante que puede hacer ahora

A partir de ahí, decides.

1. Decide si realmente quieres hacerlo

Si el proyecto no te entusiasma, no tienes por qué continuar con él. Puedes dedicar tu tiempo a otras opciones que te apasionan más: Céntrate en esas y avanza en ellas. Así, sin culpa.

Alguna vez, todos hemos dejado proyectos a medias, por las razones que hemos visto más arriba o por otras menos frecuentes.

La vida no es perfecta. Y, hasta hallar nuestro camino o encontrar lo que de veras nos gusta, podemos tomar rumbos «raros». O digamos «exóticos», que queda mejor.

Esto no tiene nada que ver con el hábito de dejar las cosas a medias.

Tómatelo como una aventura y agradece lo que aprendiste en ella.

una persona está sentada sobre una brújula, que señala distintas direcciones

Pero, si el proyecto te encanta y el conflicto viene porque actualmente tienes otras prioridades, ponlo en pausa e invierte tu energía en lo que ahora es más importante.

Sería una pausa temporal. Y puedes planificar la manera de terminar el proyecto más tarde.

Aunque prefieras que sea de otro modo, has de aceptar que tu tiempo y tu energía son limitados. Y has de seleccionar en qué los inviertes.

No es posible hacerlo todo. Elige lo más importante para ti y deja ir lo demás. Toma esa decisión.

2. Prepárate mejor

En caso de que el proyecto se haya complicado más de lo que tú previste en un principio y te interesa seguir con él, la solución puede estar en que hagas un alto y te prepares mejor para continuar.

Quizás necesites más información o entrenamiento. O, tal vez, rediseñar el plan.

Sé consciente del proceso que implica y adapta el objetivo a tus circunstancias personales. ¿Cómo lo vas a hacer?

3. Programa el tiempo para avanzar

una persona rellena su agenda

Si algo es importante, necesita un espacio en tu agenda.

Define un horario fijo para trabajar en tu proyecto y respétalo como si fuera una cita ineludible. Hazlo un hábito a la altura del de cepillarte los dientes. 

Y, cuando llegue la hora que has decidido, concéntrate en avanzar.

Usa un temporizador o la técnica Pomodoro para mantener la concentración durante tus sesiones de trabajo.

Algunas aplicaciones útiles para gestionar tu tiempo son Toggl, Forest y Focus Booster.

4. Establece objetivos SMART

Si quieres aumentar tus posibilidades de éxito, es importante que tu meta esté bien definida.

Aquí es donde los objetivos SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un tiempo definido) pueden ayudarte.

Este método te permite planificar mejor cada paso, asegurándote de que tienes un rumbo claro y un plazo concreto para avanzar.

diagrama que explica qué significan las iniciales en los objetivos SMART

Si quieres aprender más sobre cómo aplicar los objetivos SMART, aquí tienes una guía completa.

Además, si tu meta es ponerte en forma, no necesitas empezar con una rutina de una hora. Con solo 10 minutos al día, ya estás construyendo el hábito.

Lo importante es empezar con pasos pequeños y ser constante con ellos.

5. Anticípate a los obstáculos

Habrá imprevistos y otros obstáculos en el camino. Cuenta con eso. No te sientas mal si fallas un día. Puedes recuperarlo. Ese y otros que hubiera.

Cuantos menos días falles y más espaciados estén, mejor, desde luego. Solo ten presente que, para avanzar, es mucho más importante la regularidad que hacerlo perfecto todos los días.

una persona está saltando sobre obstáculos

6. No dependas solo de la motivación

La motivación es un “extra” que hace más fácil que te pongas manos a la obra. Pero no es decisiva para la acción.

Importa más que tengas un buen plan y un compromiso sólido contigo mismo.

Llegado el momento que has decidido para ejecutar la acción que sea, no te preguntes si tienes ganas o no de hacer lo que toca: ¡Hazlo!

Concéntrate en dar el paso de HOY.

Y, muy importante, termina en el tiempo en el que has fijado. No te pases del límite, para que la próxima vez te cueste menos repetir la hazaña.

7. Celebra cada avance

una persona contenta celebra su pequeño logro

Registra tu progreso o, al menos, reconoce el avance que has hecho. Las cosas difíciles se conquistan así: paso a paso.

Si tenías previsto conseguir 10 y consigues 7, no te pongas a llorar por las 3 que faltan. Así no hay quien levante cabeza.

Celebra lo bien hecho. Date tu merecido reconocimiento. Que esa alegría alimente tus ganas de seguir adelante y de hacer mejoras.

8. Rodéate de apoyos

dos compañeros colaboran en un proyecto

Si tienes apoyos externos, aprovéchalos. Si puedes colaborar con otros para beneficio mutuo, adelante.

Todos nos necesitamos para hacer las cosas. Y, si puedes tener compañeros de objetivo, el progreso será más motivador.

Y la celebración de los avances será también más divertida. 🙂

Conclusiones

Decide qué hacer con ese proyecto sin terminar que te sigue persiguiendo en la mente.

  • Si el objetivo vale la pena, hazte un plan para abordarlo. Date a la misión de concretar una estrategia para seguir con él, ahora o más adelante.
  • Si realmente no es importante, déjalo ir sin culpa.
una persona camina, un paso cada vez, determinada a llegar al final del camino

No eres la única persona que ha pasado por esto. Pero la buena noticia es que puedes cambiarlo. No tienes que esperar a ‘sentirte listo’ ni a que llegue ‘el momento perfecto’.

Empieza ahora con lo que tienes. Un paso pequeño es mejor que ninguno. ¿Cuál será tu primer paso hoy?

Y yo también me lo apunto.

Estudió y trabajó en Educación Especial. Desde 2010 escribe sobre desarrollo personal en esta página.

Categoría: