¿Cuáles son tus verdaderas prioridades?

Saca a la luz tus verdaderas prioridades.

En esta entrada nos fijaremos en cuáles son y en cómo atenderlas a diario. Empecemos por ahí.

¿Qué haces en las 24 horas de un día? ¿Te ocupas de tus prioridades?

Un día dura 24 horas. A ese tiempo le restas el que pasas durmiendo, comiendo, desplazándote, realizando tareas básicas para la supervivencia, otras responsabilidades inevitables…

¿Y qué te queda? Tal vez, muy poquito.

Muchas personas dicen que no hacen ejercicio o que no se dedican en sus ratos libres a hacer cosas que les gustan o que son importantes para ellas, porque no tienen tiempo suficiente. Y, sí, pueden tener razón.

Más frustrante es para la persona con muchas inquietudes. Aunque el día durase 48 horas, siempre tendría más cosas que intentar, descubrir, inventar… que tiempo para hacer todo eso.

tiempo limitado: reloj de arena sobre la mesa

Lo bueno es que, una vez que aceptamos que el tiempo es limitado y que en él no cabe TODO lo que nos gustaría hacer, comenzamos a plantearnos el mejor uso posible de esas 24 horas.

En ese momento es cuando observamos en qué se nos va el tiempo; qué es lo que hacemos en un día cualquiera. Y, quizás, descubrimos algo interesante: nuestras verdaderas prioridades.

¿Cuáles son tus verdaderas prioridades?

Nuestras prioridades son esas a las que les dedicamos el tiempo.

Son esas pequeñas tareas que realizamos mientras corren los minutos en el reloj, incluyendo: la vueltecita por Facebook, ver las noticias en la tele, leer un cotilleo, charlar con la vecina, etc.

Para mí puede ser más importante escribir una entrada para el blog que pasar la tarde viendo la televisión. Pero, al poner primero la tele, es eso a lo que le estoy dando prioridad.

Puede ser más importante charlar un rato con mi hermana que dedicar una hora a doblar la ropa. Pero, si me quedo con la ropa, esa está siendo mi prioridad.

A quién quiero engañar diciendo que lo prioritario para mí es esto o lo otro. Las verdaderas prioridades son las cosas que hago, no las que me gustaría hacer.

Ya que no hay tiempo para todo, yo sigo tratando de aprovechar bien esas 24 horas. Dentro de que hay muchas cosas importantes que hacer, intento ocuparme primero de lo esencial: lo más, más, más importante.

Me equivoco muchas veces. Pero sigo procurando que lo que elija hacer se corresponda cada vez más con lo que es importante para mí.

¿Qué hay de ti?

¿Qué es lo esencial, lo más importante, lo prioritario en tu vida? ¿Se corresponde con la forma en que estás administrando las 24 horas de este día?

Si te interesa el tema como a mí, aquí tienes tres propuestas para alinear lo que haces a diario con tus verdaderas prioridades.

Pon tus prioridades al frente cada día

prioridades

1) Reflexiona

Vive de manera consciente. Haz un repaso diario para evaluar cómo se conecta lo que haces con lo que es más importante para ti.

  • Si entre lo más importante está tu salud, ¿qué has hecho hoy que la favorezca?
  • Si entre lo más importante está conseguir cierto objetivo personal o profesional, ¿le has dedicado tiempo hoy?

Seguramente, descubras errores. Y eso es bueno. Lo perjudicial sería que no reparases en ellos.

Utiliza esos errores para aprender. Plantéate qué podrías haber hecho hoy de un modo diferente. Piensa en cómo puedes hacerlo un poquito mejor mañana.

El asunto no es hacerlo todo perfecto, sino sumar más decisiones acertadas que desacertadas. Y cada día te da oportunidades para seguir sumando.

2) Recuerda tus prioridades con frecuencia

  • Puedes hacerlo al despertar cada mañana, por ejemplo. Así decides qué vas a hacer hoy (y qué no) que vaya acorde con tus verdaderas prioridades.
  • O puedes hacerlo por la noche. O a la par que reflexionas paseando o tomándote un café, si quieres.

Recuérdate continuamente qué es lo que estás tratando de construir. Qué es lo que quieres lograr, saborear, mejorar o fortalecer.

3) Recuérdate tus progresos

Incluso si llevas poco tiempo trabajando en un asunto importante o poniendo tus prioridades a la cabeza, lo pequeño suma.

La mejoría, aunque sea minúscula al principio, se hace visible. Y cada vez se nota más. Aquello a lo que le dedicas tu tiempo, tu energía y tu corazón va cambiando.

Cuando observes esas mejoras, incluso si son pequeñas, celébralas. Usa esa motivación para comprometerte aún más con tus prioridades. Para seguir sumando buenas decisiones cada día.

Cada vez será más fácil acertar

Como ocurre con el resto de los hábitos, este proceso se automatiza cuando lo practicas una y otra vez.

Tendrás tus prioridades a la vista, porque las recuerdas a menudo. Y esto, además de hacerte más sencilla la toma de decisiones, tiene otra ventaja: ves venir antes las situaciones de riesgo y te anticipas a ellas.

Sí, esas situaciones o distracciones que podrían separarte de tus prioridades.

Es fácil de ver con un ejemplo. Hagámoslo sencillito.

Supongamos que la salud está a la cabeza de tus prioridades. Y, debido a ello, cada día le dedicas su tiempo: haces ejercicio, procuras comer sano, descansas, etc.

Llega diciembre. La Navidad está a la vuelta de la esquina. Esta vez te vas a juntar con tus parientes más juerguistas y amantes de los excesos. Te hueles el riesgo de descarrilar bastante en tus hábitos saludables.

Te lo hueles, porque tus prioridades ya no se te van de la cabeza. Y piensas en arreglártelas para seguir cumpliendo con ellas.

  • Piensas en cómo te las ingeniarás para que la celebración de la Nochebuena no impida que hagas ejercicio el día de Navidad.
  • Te ves a ti mismo diciendo «NO» a la segunda ronda de postres en las comidas navideñas.
  • Y puedes verte pasando olímpicamente de beber como un cosaco en la fiesta de fin de año.

Ser consciente de tus prioridades previene que cometas unos cuantos errores. No los evita por completo, incluso cuando tienes tus prioridades en la mente casi todo el tiempo.

Pero, ¿para qué, la perfección? Ni tú ni yo la necesitamos para seguir sumando, que es lo que importa.

Tratemos de sumar en este día. Dediquemos más tiempo a nuestras auténticas prioridades que a lo demás. ¿Te apuntas?