Cómo hacer frente al agobio diario

Esta entrada retrata una situación de agobio diario y te propone una solución, que no es fácil, pero invita a caminar en esa dirección:

Elige cuidar de ti. Que esa sea tu prioridad, para que puedas cumplir con el resto de misiones que aguardan.

Cuando el estrés escala y sientes el agobio

Son días difíciles. Una cosa empezó a desmoronarse y, sin darte tiempo a responder, comenzaron a caerse otras. El caos entró en tu vida sin permiso y se hizo parte de tu rutina.

Es la cara del agobio. De la impotencia que sientes cuando te ves rodeado de problemas que resolver, de decisiones que tomar, de dudas que responder, en un bucle que parece no tener fin.

¿Qué puedes hacer cuando necesitas energía para resistir y eso mismo es lo que te falta?

Una persona se libera de su agobio diario rompiendo unas cadenas.

Hay una estrategia efectiva para salir airoso de estas circunstancias extenuantes. Una que conoces: ponerte a la cabeza de tus prioridades.

Es decir, enfocarte en ti y en lo que más te importa, haciendo a un lado lo demás, al menos hasta haber recuperado fuerzas.

Cómo poner fin al agobio diario

Cuidando de ti. (Pero tomándolo en serio.)

Fácil de decir. Difícil de practicar cuando la realidad te pide que te exprimas. Pero esa es la única manera de poner fin al agobio que sientes. Lo sabes.

1. Admite que la situación te desborda y que puede ir a peor si sigues abusando de tus fuerzas.

2. Di que no al impulso de acelerar más desoyendo a tu cuerpo.

3. Determina qué necesitas: ¿dormir tus horas, comer con calma, pasar más tiempo con los tuyos…?

4. Date permiso para atender tus necesidades. Como te consta, no es tan fácil de hacer en situaciones como estas.

5. Recorta a lo esencial. Por el momento, di que no a responsabilidades u oportunidades que puedas atender más tarde.

6. Adopta medidas anti-estrés. A mí la mejor que se me ocurre es la actividad física en contacto con la naturaleza. Tú puedes preferir la meditación, la escritura, pasar un rato diario practicando tu hobby…

Si no tienes un repertorio de actividades que te ayuden a restaurar la calma, el momento se presta para que lo vayas armando.

Una persona se sienta bajo un árbol para descansar.

7. Conviértete en tu mejor aliado. Defiende lo que quieres y las decisiones que has tomado. Y, si es el caso, prescinde de tener la aprobación de todos los que te rodean.

8. Sé fiel a tus principios. Cualesquiera que sean tus valores personales y tus prioridades, obra de acuerdo a tu conciencia.

9. Explora tus verdaderos motivos. Háblate con la verdad, sin rehuir preguntas incómodas: «¿Qué es lo que siento? ¿Qué debería hacer?» Busca las respuestas que solo tú puedes darte.

10. Mira hacia delante. Piensa en cómo quieres que sea tu vida. Equilibra. No dejes que todo el protagonismo lo acaparen las dificultades, los problemas y los errores cometidos.

11. Rodéate de buenas influencias. Y, si lo precisas, pide ayuda a familiares, amigos, conocidos o profesionales. Otra vez te tocará a ti echar la mano.

12. Cree en ti y en tu capacidad para resolver lo que la vida te arroja. Esta situación de desbordamiento es temporal.

Del mismo modo que has salido airoso de otras misiones difíciles, saldrás de esta. Tal vez te cueste algún tiempo volver a tener la situación más o menos controlada. Pero irás recuperando fuerzas y dejando atrás el agobio.

Solo quitando lo que está de sobra experimentarás un alivio. Empieza a hacerlo cuanto antes.


Categoría: