Cómo y por qué sacar tiempo para ti mismo

Sabes que necesitas tiempo para ti mismo; para poner freno al trasiego del día y relajarte con aquello que más te gusta.

Esta entrada está dedicada a ti, si alguna vez has pensado: “Vale, ¿pero de dónde lo saco?

Dedicada a ti, que tienes la sensación de que 24 horas son muy pocas para dar cabida a tantos menesteres. Y, como no cabe todo en el día, lo primero que recortas es tu tiempo de disfrute y descanso.

Yo también lo he hecho.

Pero, ¿es que no hay otras cosas menos importantes que podamos recortar?

¿Por qué será que tenemos la idea de que un ratito sin hacer nada “productivo” equivale a estar perdiendo el tiempo?

tiempo en el parque

Qué ironía. Tal vez, ese ratito de relax y disfrute es lo que hace posible que continúes siendo productivo durante las horas que siguen. Por tanto, estaríamos hablando de un tiempo muy bien invertido.

¿En qué consiste dedicarse un poco de tiempo a diario?

En relajarte y disfrutar durante treinta, quince o los minutos que sean. ¿Echando la siesta o meditando? No, necesariamente.

Puedes hacer la actividad que quieras, siempre que te sientas a gusto con ella y te ayude a desconectar un ratito del trasiego cotidiano.

Y, dado que lo fundamental es el descanso, no tienes porqué presionarte para acabarla u obtener un resultado específico, como con otras actividades.

¿Cuáles son los beneficios de sacar ese tiempo para ti?

  • Sumas energías. Cosa que se traduce en un mejor desempeño (físico y mental) en las actividades que siguen.
  • Sumas en autoestima. Te estás dando un espacio porque tú eres importante y te mereces ese ratito para ti. Es una muestra de aprecio hacia ti mismo.
  • Sumas en satisfacción vital. Aunque hayas tenido un día duro, ese rato de lectura (por poner un ejemplo) fue un momento muy agradable.
  • Sumas en SALUD. Al restar estrés y sumar bienestar, duermes mejor y estás más descansado y tranquilo.
  • Y mejoras tus relaciones. Beneficio, que sería consecuencia de lo anterior.

Las personas importantes de tu vida salen ganando cuando cuidas de ti y te das ese pequeño respiro.

  • Ganan, porque te ven contento y con energía. Como te quieren, prefieren verte así.
  • Ganan, porque cuando les echas una mano lo haces con más gusto.
  • Ganan, porque es agradable tratar contigo. Sonríes. Estás relajado. Y, cuando surge un problema, demuestras paciencia para dialogar y resolverlo.

Si te parece de lo más egoísta reservar un rato para ti por las tardes, desecha la idea. Ya ves que, disfrutando de ese tiempo, no solo ganas tú.

¿Cómo te tomas un tiempo para ti?

La disposición mental puede ser un obstáculo mayor que la falta real de tiempo.

Empléate en este punto, si eres de esas personas que se sienten culpables cuando descansan. De esas que no saborean a gusto el café y el libro de la tarde, porque se acuerdan de lo que aún no está hecho.

Tendrás que hablar seriamente con el sargento perfeccionista que habita dentro de ti y llegar a estos arreglos:

Date permiso para descansar. Has de tomar la decisión de parar unos minutos.

Porque, si lo dejas para cuando termines las tareas, vas listo. Las tareas nunca se terminan. Alguna se quedará colgando o esperando. Te pasa a ti y le pasa a media humanidad.

Si no va a hundirse el mundo, que espere.

Cómo y porqué sacar tiempo para ti mismo; relax

Tómatelo en serio, como si fuera una cita con el dentista. Decide el momento de descanso y respétalo. Y si ves que se te va a “olvidar”, programa una alarma que te lo recuerde.

Disfrútalo. Aprende a vivir esa pausa sin remordimientos. Sumérgete en esa actividad que elijas (pasear, leer, sestear unos minutos, mirar por la ventana… o lo que sea).

Protege ese tiempo. Si ves probable que te interrumpan, haz saber a quien corresponda que no vas a estar disponible por la próxima media hora (o el tiempo que sea).

A menos que surja una emergencia, ese tiempo es tuyo.

¿Tiempo? ¿Qué tiempo?

A eso vas. Acabas de llegar a la parte técnica. Sacarás ese tiempo para ti colocando piezas en tu horario. Lo que sigue es una propuesta que puedes adaptar a tus gustos y circunstancias.

¿Nos atrevemos con un horario para la semana? Pues, venga.

Plan para sacar tiempo libre cada día

PASO 1: Consigue papel y bolígrafo para hacer una tabla con los siete días de la semana. Vale cualquier instrumento, con tal de que lo pongas por escrito.

PASO 2: Rellena los huecos que corresponden al descanso y cuidado personal básico: dormir, comer, hacer ejercicio, etc. Cuidar la salud es prioritario.

También puedes colocar en este punto (y sería bueno que lo hicieras) días o tardes libres intocables.

Si el domingo que viene vas de excursión o tus vacaciones empiezan el día 14, fija ese tiempo de descanso. Porque tu cuerpo y tu mente también necesitan estos períodos más largos para desconectar y recobrar energías.

Seguimos con la semana.

PASO 3: Rellena los huecos que corresponden a otras actividades muy importantes y obligatorias.

Por ejemplo: trabajo, clases, reuniones y otros compromisos ineludibles, profesionales o familiares.

PASO 4: Ahora, rellena los huecos del resto de tareas importantes (algo menos que las anteriores) que dependen solo de ti: limpieza, compras, trámites, recados, etc.

PASO 5: Deja huecos razonables entre una actividad y otra, que corresponderían a desplazamientos o a tiempos de espera. Y también darían algo de margen por si surgen imprevistos.

La idea es hacer el esquema lo más flexible y realista posible.

PASO 6: Observa los espacios sin rellenar que han quedado en el horario. ¡Ese es tiempo libre! (Por supuesto, no cuentes el descanso del paso 2.)

Piensa en lo que vas a hacer con él: ir al cine, quedar con los amigos, practicar tu hobby, salir de paseo, etc.

Si no quedan huecos, el plan no funciona.

¡Rayos! ¿Es el caso?

encontrar tiempo para ti

Reajustando el horario, a fin de tener tiempo para ti

Tiempo para ti ha de haber, a menos que la salud te importe un pimiento o que optes por un estilo de vida sufrido y poco productivo. Es respetable, desde luego.

También es posible que atravieses por una situación complicada y transitoria en la que necesites atender muchos asuntos y apenas si te quede tiempo para pestañear.

Pero, si no se trata de una opción personal ni estás atravesando por una temporada difícil, es conveniente un ajuste en el horario.

He aquí algunas sugerencias:

  • Levántate y acuéstate siempre a la misma hora, más o menos. Si duermes mucho más durante el fin de semana, el lunes y el martes andarás “ralentizado” y te suplirá menos el tiempo.
  • No le dediques al trabajo más tiempo del necesario, a menos que el trabajo sea tan placentero como un hobby. Y ni aun así, si ello va a suponer que descuides otros aspectos de tu vida.
  • Termina lo obligatorio lo antes posible. Si puedes dejar algo preparado que facilite la tarea al día siguiente, mejor.
  • El apartado 4 hay que simplificarlo. O lo que es lo mismo: redefinir la importancia de esas tareas, darles menos tiempo, delegarlas, agruparlas en menos días, etc. A ver qué se te ocurre.
  • Di que no a compromisos sociales que no quieras atender.

Ejemplo: ¿Vas a ir a la comunión de la prima de la hermana de tu vecina si no te apetece? ¿Vas a comprar un regalo y un traje para la ocasión? ¿Y solo por quedar bien?

Si te apetece, genial. Si no te apetece, cuida un poquito de tu precioso tiempo, que nadie te lo va a devolver.

Recuerda que lo anterior son únicamente ideas y sugerencias para animarte a que encuentres esos saludables momentos en los que descansas y disfrutas.

Durante ese tiempo estás cuidando de ti.

Estás creando un espacio para re-descubrirte, explorar tu creatividad, divertirte, saborear despacio el momento, descansar, conectar contigo, encontrar paz, equilibrio…

fin de semana

Es un tiempo necesario para renovar fuerzas y entusiasmo. Sácalo y disfrútalo.

Imagen de WanderingtheWorld


Categoría: