El compañero de trabajo chismoso. ¿Qué haces con él?

¿Qué haces con el compañero de trabajo chismoso? Compañero o compañera, porque el cotilleo, los rumores, las prevaricaciones o las conspiraciones no entienden de géneros.

Ya que he sufrido situaciones así y que tengo materiales en este mismo blog para apoyarme, voy a lanzar este escrito con la esperanza de llamar tu atención para que seas prudente.

Observa al compañero chismoso

¿Qué finalidad tiene tu compañero? ¿Por qué pregunta y habla más de la cuenta?

Fíjate en él/ella, porque el chisme puede usarse con distintas finalidades y unas te perjudican más que otras.

  • Hay quien chismorrea para llamar la atención. A mucha gente le encanta un buen chisme y el cotilla de turno se lo sirve en bandeja.

Rectifico. La mayoría de nosotros hemos puesto la orejilla ante un chisme que nos interesaba alguna vez, ¿no? O hemos compartido una primicia interesante…

Pero hay quien lo practica de manera intensiva. Y de eso estamos hablando: ¡de tu compañero y su incontinencia con el chisme!

compañero de trabajo chismoso
Tu compañero de trabajo chismoso… Ya quisiera ser así de guapo/a.

Seguimos.

  • Está el procrastinador nato. Este prefiere hacer cualquier cosa, hasta machacarse los dedos con un martillo, antes que trabajar. No le importa su tiempo y, mucho menos, el tuyo.

Procura que no se te pegue su desgana, porque vas listo. Y ¡ojo! porque lo cómodo se pega antes que lo bonito.

Más.

  • El envidioso. El compañero que te tiene envidia (a ti o a otra parte de la humanidad). Y se desahoga soltando cosas por su boquita.
  • El arribista que utiliza la información en beneficio propio. No solo quiere llamar tu atención para hacerse un hueco en tus afectos… Donde quiere el hueco es arriba, en puestos de poder.

Obsérvalo. Mira qué relación tiene con los jefes. Si está amistándose con ellos, tiene cabida la sospecha de que va a utilizar los chismes a su favor.

Fíjate bien, porque el chismoso arribista es una figura común en los entornos de trabajo. Y, especialmente si estás ante uno de estos y su posición es más ventajosa que la tuya, te conviene no saciarlo de información.

Cuanto menos sepa, mejor

El compañero chismoso puede usar la información en tu contra.

Y, si es el chismoso procrastinador o el chismoso que quiere sus 15 minutos de gloria, igual te perjudica. ¿Qué tal si divulga la información por ahí y es otro quien la usa en tu contra?

Es que, incluso aunque no tengas grandes escándalos que ocultar, te conviene caer en el juego del chismoso. Ya sabes que la información, al contarla varias veces se deforma… Y aquí va a deformarse a favor del chismoso, especialmente si es arribista.

¿Deformarse? Sí, hasta convertirse en una mentira como una catedral.

Me encantaría contarte lo bien que he calado a los arribistas, que usan la información que consiguen para escalar la voluntad de los jefes. Pero no. Ha sido justo lo contrario.

Yo me hice «amiga» de una auténtica sabandija en el trabajo. En fin…

Ser bueno, sumiso y complaciente no es adaptativo en el mundo laboral. En ninguna parte, en realidad. Pero en el trabajo, especialmente, es una fórmula infalible para acabar resentido con todos, empezando por uno mismo.

Ten cuidado. Y, ya que tu intuición te está diciendo que frenes, evita dar explicaciones a una persona de quien no terminas de fiarte.

No cuentes lo que no quieras contar

Si no hay afinidades ni otros intereses compartidos, no tienes porqué ser amigo de tus compañeros de trabajo. Sé profesional. Sé cordial. Hasta ahí.

  1. Ignora de manera muy disimulada las preguntas que te hagan. Como si no las hubieras escuchado.
  2. Salte de la pregunta cambiando de tema. Queda obvio que no quieres responder. Y los más educados no te insisten de manera agresiva.
  3. Pregunta de vuelta: “¿Y para qué quieres saber… esto (lo que sea)?” Quizás te libres de responder.
  4. Di claramente que prefieres no contestar. Para transformar la situación y hacerla más sociable, ríe o sonríe de manera muy educada… Hasta puedes quejarte de manera “simpática”: “No respondo a esas preguntas tan indiscretas”.

Siguiendo con el tema…

¿Quieres más? Aquí tienes una batería de ideas para responder a preguntas indiscretas.

Estas técnicas requieren de práctica. A mí me hubiera gustado practicarlas de joven, cuando me hice amiga de aquella rata arribista. La historia acabó mal para mí, como podrás imaginarte. Otro día te cuento los detalles.

Nada. Los errores están para aprender de ellos. Yo ya pasé por este. Ojalá que, además de no volver a cometerlo en mi caso, mi experiencia te sirva a ti.

Si estás a gusto con los chismes, adelante. Pero, si no es así, traza límites. Marca las distancias. No seas un peón en el juego de otros, porque puedes perder bastante.

Gracias por leer.