¿Qué es el efecto Zeigarnik? Es un fenómeno psicológico que explica por qué tendemos a recordar mejor las tareas inacabadas o interrumpidas que las que hemos completado.
Esta tendencia, que se observa en nuestro quehacer cotidiano, puede ser tanto una fuente de estrés como una herramienta para mejorar el aprendizaje y la productividad.
Hablemos del efecto Zeigarnik. ¿Has buscado alguna vez algo sintiendo la necesidad de no parar hasta encontrarlo?
¿Has tenido alguna vez una palabra «en la punta de la lengua» y te has empeñado en que saliera?
O algo un poco más pesado… ¿Has estado dándole vueltas a una situación durante varios días para intentar resolverla?
En esas situaciones observamos el efecto Zeigarnik que, según los psicólogos, consiste en la necesidad de acabar una tarea, pensamiento o aquello que esté incompleto.

El nombre del efecto se le debe a Bliuma (o Bluma) Zeigarnik, psicóloga y psiquiatra rusa. Según sus experimentos (llevados a cabo en la década de los años 20), para muchas personas es más fácil recordar las tareas inconclusas que las terminadas.
Lo anterior lo comprobó con niños en un experimento estructurado. Pero también hacia 1927 se fijó en los camareros y en su memoria a corto plazo.
Los camareros recuerdan los pedidos justo hasta el momento en que los sirven. Después desaparecen de su mente. ¿No hacemos lo mismo nosotros con algunas tareas?
Esto se nota también en los asuntos pendientes de la vida cotidiana: cuentas por pagar, ropa que lavar, recados que atender, etc.
Incluso cuando ves una serie de televisión y la interrumpes. ¿No te ha ocurrido que no puedes parar de pensar en cómo va a terminar? Pues hasta en eso se deja notar el efecto Zeigarnik.
Es más fácil acordarse de lo que hay que acabar que de lo que ya está hecho. Buena parte del estrés que padecemos tiene que ver con lo que no está terminado.
La psicología de la Gestalt (a la que pertenecían Bluma Zeigarnik y su mentor, el psicólogo Kurt Lewin) explicaba este fenómeno como una tendencia del cerebro a «cerrar ciclos».
Cuando una actividad ha sido interrumpida, la mente la mantiene activa hasta que puede completarla o finalizarla.
En investigaciones posteriores, los estudios demostraron que también podía darse el efecto contrario en aquellas tareas susceptibles de afectar negativamente la autoestima.
Esto es que, para preservar la autoestima, hay quien prefiere recordar los logros o aquello que ha terminado, que tareas pendientes que supongan una sensación de fracaso.
Cómo aprovechar el efecto Zeigarnik
Si eres estudiante o realizas tareas que supongan un esfuerzo cognitivo, prueba a introducir descansos en los que realices algo que no tenga nada que ver con lo que estudias.
Según este efecto, recordarás más datos cuando lo retomes que si dejas de estudiar justo al finalizar un tema, unidad o sesión.
También puedes usarlo como antídoto contra la procrastinación. Empieza una tarea (aunque sea solo el primer paso) y tu mente tenderá a buscar la forma de completarla más adelante.
Buscar comodidad en lo incompleto
Es agradable terminar lo que se empieza, pero demasiado desgastante es pretender ponerle el punto final a TODO cuanto se empieza y cuanto antes.
Demasiada preocupación. Una inversión enorme de tiempo y energía que no siempre merece la pena, porque nos impide disfrutar del momento presente.
El equilibrio estaría en no contentarse únicamente con lo que se ha terminado. Pero tampoco vivir permanentemente incómodo por lo que no se tiene o no se ha concluido.
Cada uno de nosotros, sin excepción, acarrea dudas pendientes, problemas y otros asuntos incompletos. Podemos vivir con todo eso sin sentirnos aprisionados.
Mejor aun, podemos dejar atrás unas cuantas incomodidades, liberarnos de ellas o asignarles una «cuota máxima» de preocupación en lugar de cargar con todo el lote, ¿no crees?
En resumen, el efecto Zeigarnik nos enseña que el cerebro no olvida fácilmente lo que ha quedado a medias.
Esto puede jugarnos en contra (con estrés o ansiedad por tantas tareas sin terminar) o a favor, si usamos esa tendencia para motivarnos, organizar nuestras listas de tareas y poner en marcha pequeñas acciones.
¿Y tú? ¿Has notado cómo lo incompleto sigue rondando en tu cabeza?
Observa hoy el efecto Zeigarnik en tu vida y úsalo a tu favor. 🙂
Fuentes: Zeigarnik Effect Examples in Psychology | Zeigarnik effect



