Esta entrada tiene ideas para ser feliz en el trabajo. O, en todo caso, para ser menos desdichado.
En el supuesto de que no te guste tu trabajo, el segundo propósito no es tan difícil de cumplir.
¿Se puede ser feliz en el trabajo?
¿Pasas por temporadas de estrés, frustración o aburrimiento en tu trabajo? Tratemos de que sean pocas y de que duren lo menos posible, dentro de las circunstancias.
Para empezar, consideremos “trabajo” a esa actividad que:
- requiere esfuerzo físico o mental,
- realizas de manera continuada (con remuneración o sin ella)
- y vas a seguir haciendo durante cierto tiempo.
Vamos a dejar al margen que tu trabajo te guste más o te guste menos. Porque, incluso si te encanta, los períodos de “infelicidad” van a presentarse. Serán menos que si detestas tu trabajo, pero los habrá.
Es lo que tiene comprometerse a hacer una actividad por mucho tiempo, durante varias horas cada día.

Suponiendo que te encante conducir, diseñar o hacer postres y que te dediques a ello profesionalmente, habrá días en los que te canses o te aburras. Días pesados.
Has encadenado y seguirás encadenando muchas horas a la misma actividad. Una actividad donde, continuamente, has de resolver problemas.
Y no te permites dejarla o tomarte un año sabático, porque otras áreas de tu vida pagarían las consecuencias. Estás “obligado” a cumplir.
Obviamente, este panorama se repite más cuando no te gusta tu trabajo. Y es un problema frecuente, que encuestas y estudios nos recuerdan: hay un buen número de personas que no son felices en el trabajo.
Un inciso. Aquí hay un → ránking de los trabajos que más felicidad aportan. Lo publiqué hace tiempo. (Y yo no me lo creo mucho, la verdad.)
¿Qué hacer para ser más feliz en el trabajo?

1. Encuentra sentido a lo que haces
Si no te gusta tu trabajo o te hallas en una temporada de desencanto, pon el acento en por qué estás haciendo lo que haces.
Pregúntate qué hay detrás de que te levantes cada mañana y te dispongas a cumplir con esa actividad. ¿Qué aporta en tu vida?
Reúne tantos puntos como puedas.
Trabajas por: tu autonomía, tu bienestar, el bienestar de los tuyos, la contribución social que realizas, la posibilidad de ascender a futuro, etc.

2. Rescata la presencia de lo positivo
Cuando estás a disgusto en el trabajo, esta circunstancia se roba el protagonismo del día, porque es incómoda.
Trata de que el trabajo no opaque otras áreas o circunstancias que sí son fuente de bienestar y satisfacción: tus amistades, tus aficiones… o lo que sea.
Reserva unos minutos (por ejemplo, antes de entrar o cuando terminas el trabajo) para prestar atención a lo bueno. Tráelo a tu mente. Haz recuento.

3. Contribuye al buen clima en tus relaciones de trabajo
Los malos humos se expanden rápidamente. Intenta impregnarte lo menos posible. Antes o después, en tu trabajo encontrarás a personas que tampoco pasan por su momento de gloria.
Gente cabreada, desganada, estresada, triste o amargada. Gente que tiene problemas. Trepas frustrados. Gente que se escaquea, que chismorrea o que trata a los demás de pena.
Tenlo en cuenta. No te tomes sus comentarios de manera personal. Procura mantenerte al margen de la toxicidad del ambiente.
De ser posible, trata de que tus acciones apunten hacia lo contrario. Si es apropiado, dedica un cumplido, haz una broma o echa una mano al compañero que lo necesite. (A cualquiera, menos al trepa.)
Pon de tu parte. A ti también te beneficia que haya un buen ambiente (o no tan malo).

4. Respeta tus descansos
Respeta tanto los breves (entre tarea y tarea, por ejemplo), como los más largos. Haz de reponer energía una prioridad.
Tu cerebro necesita desconectar y hacer actividades diferentes para que pueda concentrarse y rendir en el trabajo, además de lidiar con el resto de complicaciones (como las del punto anterior).
Encuentra cuáles son tus necesidades de descanso. Varían de persona a persona. Y, dentro de una misma persona, varían según la edad, el tipo de tareas que se realizan u otros factores.
Y, una vez que las encuentres, hállales huecos en tu agenda. Huecos, que son tan importantes como los que dedicas a trabajar.

5. Da uso a tus talentos
Si tu trabajo te lo permite, encuentra oportunidades para usar tus conocimientos, habilidades; eso que se te da bien.
Y, en caso de que el trabajo no se preste a ello, utiliza tus puntos fuertes en actividades al margen del trabajo. En tus hobbies, por ejemplo.
La satisfacción que sientas, las emociones agradables también contribuirán a que salgas del bache.
Porque, sí, esto es un bache que la mayoría encontramos en esas actividades que merecen el nombre de “trabajo”.
Nos toca aceptar que, alguna vez, experimentaremos aburrimiento, frustración o desmotivación hacia el trabajo. Y que no nos vamos a sentir siempre de esa manera. No tenemos por qué.
Cada uno de nosotros puede adoptar las medidas que le funcionen para ser un poquito más feliz (o no tan infeliz) en el trabajo.
El asunto es probar, experimentar hasta hallar lo que sirva. Porque quejarse es lo fácil y permanecer en el berrinche no va a arreglar la situación. Si acaso, acentuará el malestar.

Más ideas…
Recopilemos brevemente los 10 consejos que nos dejan en Psychology Today para estar más a gusto en el trabajo.

1. Dale prioridad a la buena gente
Más feliz estarás, lógicamente, cuanto más te relaciones con la buena gente.
A la «otra gente» ya nos hemos referido más arriba.
2. Equilibra tus horarios
Trabajar más horas no significa necesariamente ser más productivo.
Si estás en disposición de diseñar un horario que te permita equilibrar tu vida laboral y personal, hazlo.
3. No te tomes lo laboral como algo personal
Siempre surgirán complicaciones y malos rollos en el trabajo.
Créeme. Llevárselos a casa no vale la pena. Déjalos allí al salir.
4. Sonríe más
Sí, sonríe. No es sólo un gesto bueno para que el clima de trabajo se mantenga agradable.
También es bueno para tu salud.
5. Acostúmbrate al cambio
Como pasa en otras áreas de la vida, en el trabajo hay cambios. Unas veces te va mejor y otras, peor.
Si puedes hacer algo para que la situación mejore, hazlo. Si no, presta más atención a los elementos positivos que a los negativos.
Tenlo presente: Te vaya mal o te vaya bien, la situación cambiará.
6. Personaliza tu pequeño espacio
Parece una tontería, pero cuando tú tienes la posibilidad de decorar u ordenar tu espacio de trabajo a tu gusto, eso repercute en tu bienestar (y de paso en tu productividad).
7. Cultiva otros intereses
Si tu trabajo es tu pasión, ¡enhorabuena!
Si, por el contrario, sólo es un medio para poder pagar facturas, trata de buscar alguna actividad aparte donde puedas relajarte, disfrutar o desarrollar habilidades.
Podría ser un hobby, alguna afición, por ejemplo.
8. Presta más atención a lo tuyo
Deja de fijarte en si Fulanito tiene más éxito o es más popular (sintiéndote un poco «depre» con la comparación). Elimina ese desgaste.
Quédate con lo tuyo: Con tus objetivos; con lo que tú haces y con lo que vas consiguiendo. Es una simplificación muy saludable.
9. Tira las provocaciones a la basura
Acostúmbrate a ignorar a los cretinos. Por ejemplo, a quien te pregunta algo sólo para hacerte quedar mal o a quien hace un comentario «gracioso» (por la otra punta).
Si no tiene demasiada importancia, deja que te resbale. Ya tratamos ese tema aquí: Cuándo es mejor ignorar a quien te molesta.
10. Déjate aconsejar bien
Si tienes la fortuna de contar con el apoyo de un mentor, guía, consejero o similar, aprovéchala. Eso sí que es suerte…
Si no, por aquí estaremos los amigos para escucharte. Y, si no hay amigos, vete a una ladera soleada y te desestresas e inspiras llevado por la madre Naturaleza.
¡Ya tenemos un montón de ideas!
Como resumen: Mira lo que tienes antes que lo que te falta; las soluciones antes que las quejas y la botella, por supuesto, medio llena. Así se es más feliz (en el trabajo y en la vida, también).



