Motivación urgente en 3 pasos

¿Buscas motivación urgente? Estamos en las mismas.

Necesitas algo que te ayude a arrancar… ¡ya! Por delante tienes un montón de trabajo y ni pizca de ganas de ponerte con él.

Ya has probado a motivarte con recursos variados, pero la inspiración no llega.

No te sirve pensar en la recompensa del trabajo ni en las consecuencias negativas que se deriven de no hacerlo. Estás atascado.

Pues, por horrenda que te parezca esta situación, tiene remedio.

De hecho, casi todos hemos pasado por ahí alguna vez.

Una mujer está cansada, desmotivada, sin ganas de empezar el día; necesita motivación urgente.

Compartiré contigo mi estrategia para sacar adelante un día de motivación nula como éste. Y te contaré por qué funciona…

1. Deja de quejarte

De acuerdo. Estás desmotivado y, a la vez, atosigado por un montón de problemas. Pero repetírtelo a ti mismo (o a otras personas) no va a cambiar la situación.

Abandona ahora mismo esos pensamientos. Hazlo por un ratito. Después te ocuparás de ellos.

¿Cómo los abandonas? Como prefieras: Dándote una ducha rápida, paseando por un parque o tomándote un delicioso café. Elige algo placentero (y cortito).

Después de este breve momento de relajación, vamos al siguiente paso.

2. Corta con lo que te tiene atado

¿Qué distracciones te están sirviendo de coartada? Apágalas.

Sal de la red social que te tenga subyugado, del influjo de la tele o de cualquier otro pasatiempo. ¡A la porra con todo!

Las distracciones hacen que el trabajo se eternice. O, peor todavía, que no llegues a empezarlo.

No lo pienses. Corta con eso y ponte cara a cara con lo que tienes que hacer. Lo que sigue es evidente…

3. Acción

No es tan complicado ponerte de inmediato con lo que tienes que hacer. Cuando se hace difícil es si le das muchas vueltas.

Tú pensarás: «Pero es que no estoy motivado…»

Bueno. Quizás no lo estés ahora, pero ya lo estarás. Porque la acción llama a la acción. Y lo contrario también se cumple: La inacción produce inacción.

Cuanto menos haces, menos quieres (que decían las abuelas, con mucha razón.) Esto es: Cuanto menos cosas hagas, más desmotivado estarás.

  • Si haces algo de ejercicio hoy, mañana no estarás tan desmotivado.
  • Si estudias un poco hoy, mañana no te vendrá tan largo.
  • Si hoy avanzas un poco en esa tarea, acallarás tu malestar y mañana será más fácil volver a la buena senda.

La cosa es ponerse, sin pensar, cuando la motivación está a cero. Poco a poco se va saliendo de ahí.

Por supuesto, todo esto está escrito contando con que estés bien descansado, alimentado y demás; cuando lo único que tienes es un bajonazo de ánimos. Si es el caso, ya has visto que puedes remontar esa falta de motivación.

¡Venga! Da el primer paso, que el resto es inercia. ¿Qué te impide hacerlo ahora mismo?