¿Qué tiene que ver la sensación de progreso con la motivación? Muchísimo.
Empecemos por definir qué es progresar.
Progresar: Avanzar, realizar mejoras o adelantos.
¿Cómo te sientes tú más motivado, cuando notas que avanzas o cuando no ves ningún resultado en lo que estás haciendo?
Seguro que ya has experimentado por ti mismo la respuesta. 😉
Tanto en el trabajo, como en esos objetivos a largo plazo, la sensación de progreso es uno de los elementos que más influyen en la motivación.
Esto tiene su lógica, ¿verdad? Si, después de una larga sucesión de días de esfuerzo, no se observan resultados apreciables, la motivación se desinfla irremediablemente.
Y no hace falta una laaaarga sucesión. Hay quien se desmotiva cuando lleva apenas tres días de esfuerzo y no ve que esté pasando ese cambio alentador.
La sensación de estar avanzando puede tener incluso más peso que la de estar realizando un buen trabajo, por ejemplo.
Pero, un momento. Lo anterior no es que se cumpla en todos los casos, sino en los de un estudio que publicó la Harvard Business Review (en 2010), llegando a esa conclusión.
Personalmente, estoy de acuerdo con esa idea, porque la he experimentado en primera persona. Y tú, también. Segurísimo.

Usemos el dato: busquemos la sensación de progreso
Dicho lo anterior, ¿cómo sacarle partido?
Para mí, la mejor herramienta para saber si estoy haciendo progresos en un objetivo a largo plazo es el registro.
El que uso yo es una agenda corriente, tipo cuaderno. Es un poco tradicional, pero me gusta.
En ese registro diario voy anotando las tareas más significativas del día, que están relacionadas con los objetivos que estoy trabajando. (Y también los eventos señalados, ideas varias y otros datos que considero de interés.)
Así, cuando pasan unos días, semanas o meses, tengo una información que, no solo sirve para motivarme (si hay lugar), sino para hacer ajustes, tomar decisiones, etc.
Y eso mismo hacen otras personas, con otros instrumentos y a su estilo. ¿Cómo lo haces tú? ¿Usas Notion u otras herramientas digitales para registrar lo que haces?
Lo importante, más que la herramienta, es que te sientas cómodo con ella y que te habitúes a usarla.
La idea del registro es la que yo encuentro más útil en mi caso. Y lo mismo te sirve a ti también. Y es que no solo captura la información registrada por ti mismo, datos objetivos. Es que no deja lugar a la ambigüedad.
Ahí está reflejado lo que has hecho. Ya no solo puedes apostarle a la sensación de progreso, sino a la certeza de que tu esfuerzo se está traduciendo en resultados visibles con el tiempo.
Y, si no es así, para eso está la posibilidad de hacer ajustes.
Yo puedo decirte que a veces he mirado un registro y me ha desilusionado, porque esperaba progresar más deprisa. Sí, había avance, pero muy pequeño como para motivarme. ¿A quién no le ha pasado esto?
Otras veces lo he consultado más veces de la cuenta. Gran error, porque en un objetivo a largo plazo, los progresos suelen ser lentos.
Pero, bien utilizado, el registro personal es un instrumento estupendo para monitorizar ese progreso que, más lento o más rápido, realizamos en nuestros objetivos más «grandes».
¿Y lo gracioso que es cuando te lo encuentras décadas más tarde y sonríes al ver en qué aventuras estuviste tiempo atrás?
Lo dicho. ¿Qué es lo que más te motiva a ti cuando trabajas en un objetivo a largo plazo? Si es la sensación de estar avanzando, ¿nos recomiendas otra opción para saborearla?



