Pereza de invierno

Hace tanto frío que te dan ganas de quedarte enrollado en una manta. Cualquier otra cosa supone un enorme esfuerzo.

Te levantas por la mañana mientras te castañetean los dientes. Preparas el desayuno en la cocina helada. Sales a la calle, mientras sientes que se te congelan varios apéndices de tu cuerpo…

¿No suena todo esto a tortura?

La pereza de invierno está ahí como respuesta: No sufras. Quédate en la cama o abrigadito en el sofá viendo la tele.

Pero, ¿cuál es la trampa de buscar tanta comodidad?

perezosa

Que permaneces amuermado demasiado tiempo. Desaprovechas ocasiones para pasarlo bien y, por supuesto, dejas de hacer muchas actividades útiles o productivas.

Claro que no está nada mal disfrutar de esos placenteros momentos de confort en la árida estación invernal… Pero sin pasarse.

No dejes que la pereza consuma tu energía y tu tiempo. No te quedes apalancado a su merced. ¡No seas su esclavo!

¿Cómo moverse del sofá?

Sal de ahí. Que te dé el aire, la luz… No pienses tanto en tus pies helados como en lo que vas a hacer a continuación.

Vístete de colores vivos. Añade color a tu entorno, dándole un pequeño toque de alegría y vitalidad.

Muévete un poquito para sacudir el muermo. El movimiento es remedio santo contra la pereza. No hay otro mejor.

También puede servir una buena ducha o una musiquilla motivadora.

En cuestión de minutos, puedes acabar con la pereza. Y tú puedes hacerlo. Por supuesto que sí.

¿Por qué hacerlo?

Porque, cuanto más tiempo permanezcas vegetando en el sofá, más te costará moverte.

Pero, cuanto más venzas esas pequeñas incomodidades invernales, menos trabajo te costará hacerlo mañana.

Conste que escribo esto desde la experiencia como gran perezosa que soy. Sólo que procuro que la vagancia no se apodere de mi vida.

Algunos días, sí, la pereza me gana la batalla (sobre todo cuando hace frío). Pero he aprendido a combatirla y me siento muy bien cuando venzo esa debilidad.

Te invito a experimentar esa sensación a ti también, si es que eres perezosillo como una servidora. 😉

Imagen de lar-f