Hemos hablado anteriormente de algunas situaciones que precisan autocontrol.
Hoy somos muy específicos. Partimos de cuando tenemos frente a frente a una persona, que ya se encuentra en un estado de excitación sin vuelta atrás.
Está muy enfadada.
Lleva la indignación y la mala leche en la cara y nos va a hacer pagar por ella. Sin darnos tiempo a parpadear, comienza a lanzar sapos y culebras por su boca.
¿Qué harías en esta situación extrema?
Apuntamos sugerencias.

1. Mantén la calma. Trata de templar los nervios si aparecen.
2. No entres en el juego y te pongas a chillar tú también.
3. Prueba a hacerle ver a esa persona que está muy agitada. A ver si echa el freno.
4. Si no resulta, evita mostrarte excesivamente amable. Procura mantenerte neutral.
5. La neutralidad también es recomendada para tu lenguaje corporal. Cuidado con los gestos y, desde luego, no le dediques una mirada desafiante manteniendo los brazos en jarra.
6. Procura no estar muy cerca físicamente, por si acaso.
7. Deja que se calme. Escucha a la persona hasta que suelte lo que tenga que decir, para comprender por qué está en ese estado.
8. No te defiendas atacando a diestro y siniestro.
9. No eches leña al fuego, repartiendo culpas, excusas o cualquier otra cosa que prorrogue ese momento tan incómodo.
10. Tampoco lo hagas cuando sea un asunto ajeno a ti. Es decir, si la persona sólo quiere desahogarse por el comportamiento de otra o porque algo le haya salido mal. Déjale que acabe.
11. No pretendas hacerle cambiar de opinión, especialmente si la persona cabreada está que echa fuego de la indignación.
12. Respeta su punto de vista, aunque no estés de acuerdo.
13. Hazle saber que entiendes la razón por el que se ha enfadado. Sé concreto. Si el enfado tiene que ver contigo, hazle saber que entiendes que se ha enfadado por «ese motivo» en particular.
14. Si la bronca viene a consecuencia de un error tuyo, reconócelo.
15. Haz sugerencias para solucionar el asunto, si está en tu mano.
16. No te lo tomes a pecho, si no es un asunto personal. Puede que la persona esté enfadada desde el día que la bautizaron.
17. No apeles a la lógica de la persona cabreada cuando esté en pleno arrebato emocional. Hay que dejar que la cosa se calme para poder entrar en razón.
18. Si se pone en plan agresivo, intenta salir de ahí. ¿Qué se puede solucionar cuando alguien ha perdido los papeles por completo?
19. Si la persona es la que pretende irse dando un portazo, deja que se vaya. No la frenes diciendo que hay que arreglar el problema lo antes posible.
Lo anterior ayuda en el caso de episodios aislados de ira, cuando a quien sea se le crucen los cables y se dirija a ti para que pagues el pato.
En el caso de que estos episodios sean frecuentes, en el contexto de una relación personal, considera poner distancia de por medio; física, emocional o de las dos, mejor.
Nadie tiene derecho a intoxicar tu vida con malos humos o a hacerte pagar a ti por un problema que es suyo.
¿Agresivos y violentos? No, gracias.



