Lo que dicen de ti los demás, ¿te importa?

¿Cómo te tomas que la gente hable mal de ti a tus espaldas? ¿Sientes impotencia? ¿Te da rabia? ¿O no te afecta lo más mínimo?

Hay personas que se jactan de que las opiniones de los demás les importan un bledo. Si critican, que critiquen.

Insisten e insisten en que pasan olímpicamente de las murmuraciones de los cotillas.

Mala cosa es ésa. Si tanto insisten, es que pretenden convencer a alguien. Quizás a ellos mismos.

mala gente

La persona que tiene confianza en sí misma no te lo tiene que decir. Actúa con confianza.

Y lo mismo pasa con esa gente que dice que no les importa lo que otros piensen o digan de ellos. Que tanto lo recuerden, tiene más que ver con el deseo de adoptar una pose fuerte que con la realidad.

Lo admito. Yo soy una de ellos. De “boquilla” digo que los cotilleos de los demás me resbalan. Pero luego… no me resbalan tanto. Cada vez menos, eso sí. Estoy progresando, sobre todo desde que escribo sobre estos temas y me cuestiono tantas cosas.

Porque, pensemos… ¿En qué nos puede afectar que hable mal de nosotros gente que ni nos va ni nos viene?

Si lo que dicen es totalmente cierto…

Bueno va. Todos cometemos errores, hacemos cosas mal y tenemos nuestras peculiaridades que, sin ser malas o buenas, no son del agrado de alguien.

Con que uno busque estar en paz consigo mismo es suficiente, ¿no?

Si lo que dicen es mitad verdad, mitad ficción…

Lo mismo. Pues anda que no se distorsiona “la verdad” cuando va de boca en boca… Y, como caiga en la boca de alguien que no te puede ver ni en pintura, más distorsionada y horrenda quedará la historia que cuenten sobre ti.

¿Qué haces en ese caso? La gente piensa lo que quiere pensar y ni tú ni yo tenemos control sobre eso.

Es una utopía pretender que todos vean la realidad desde tu punto de vista. Y, cuando a la gente le gusta más “su verdad” que la tuya, es muy difícil que cambien de versión. No vale la pena perder el tiempo en eso.

Si lo que dicen es totalmente falso…

En ese caso, si el chisme que esparcen no va a derrumbar tu vida, déjalos.

La gente que te aprecia no va a tragarse el bulo o, en todo caso, te preguntaría a ti qué hay de cierto en ello. Se lo aclaras y asunto zanjado.

¿Y qué pasa con quienes se creen la mentira? ¿Te gustaría tener una relación cercana con alguien que da crédito a lo malo que dicen de ti, sin molestarse en preguntarte si es verdad? A mí, desde luego que no.

Así es como, poquito a poco, con el paso del tiempo, tú vas quedándote con las opiniones de la gente que sí es importante en tu vida y, por supuesto, con las tuyas. Ésas son las que realmente cuentan.

A la par que, por supuesto, vas ignorando las majaderías que puedan esparcir por ahí quienes no desean dirigir el foco hacia su propia vida y por eso se dedican a criticar y especular sobre la vida de otros.

Cada día te vas soltando más cadenas. 😉

Imagen de jasohill.

Comments

  1. Justo este era el artículo que necesitaba 🙂
    El problema es que aveces nos acribillan a mentiras y hay que ser coherente para saber cual es la verdad y cual no

    Saludos!

    • Casandra - TBM says:

      Hola, Adrián!

      Tienes razón. Aunque a mí no me suele importar ya que me mientan, salvo que sea algo importante que tenga que ver conmigo. 😀 Si quiero saber algo, lo averiguo por mí misma o me voy directa a la fuente. Creo que eso también se debe a ir cumpliendo años. Quizás esté simplificando demasiado… No sé.

      Un saludo! 🙂

  2. Sencha says:

    Hola! Te agradezco los artículos que escribes, son muy cercanos a las experiencias que pasamos todos en algún momento.
    En una ocasión, en mi anterior trabajo, tuve acoso laboral y sí que me afectó que algunos compañeros que apenas habían tratado conmigo me dejasen de saludar o dirigir la palabra por creerse algunos comentarios que iban diciendo de mí con el fín de “minar” mi ánimo y desprestigiarme ante los demás. No me dolían tanto los comentarios como el tener que sortear durante meses las caras de aquellos que habían decidido creerse lo que otros decían de mí.
    Dicen que todo tiene su por qué y que las dificultades nos ayudan a crecer. Es verdad. Tuve que dejar mi trabajo pero, como recompensa, estoy en otro mucho mejor. Y lo que es más importante, con todo lo que me pasó, estoy aprendiendo a ver el lado bueno de todo cuanto me sucede.
    Saludos

    • Casandra - TBM says:

      Hola, Sencha.

      Muchísimas gracias por compartir tu experiencia. En tu caso, afortunadamente, pudiste superar ese mal trago. El mobbing es un asunto muy serio; más que los simples chismes aislados que puedan verter sobre cualquiera.

      Bien por tu determinación de no dejarte hundir y cambiar de sitio. No siempre es posible, pero me alegro un montón de que aprovecharas esa oportunidad que tuviste. Hay que tener valor para eso, pero si te hubieras quedado quieta, hubiese sido peor.

      Nos estás dando un ejemplo de entereza y superación ante una situación complicadísima. Qué bueno que todo eso quedó atrás y hoy puedes compartirlo para que podamos ver que, por mal que vaya en un momento dado, es posible salir de algo así.

      Gracias de nuevo! 🙂

  3. Alberto Sangiao says:

    La gente que critica se parece a la que nos envidia, siempre están pensando que dirán para desprestigiarnos, para hundirnos moralmente, las personas que critican muy en el fondo de su ser nos admiran, que si eres gordo o muy delgado, que si eres de tez blanca o afrodescendiente siempre habrá un tonto que nos critique por una u otra cosa lo que hay que hacer es no hacerles caso porque si te molestas por sus críticas negativas das pie para que lo hagan peor, el que te critica y el que te envidia pobre de el que no se anima a ser lo que es el mismo, pobre de el que en vez de criticar no se ocupa de sus cosas, si tu criticas quien es el tonto? quien queda mal?, cada persona debe ocuparse de sus asuntos y no andar viendo como vive el vecino para hablar mal de el.

    • Casandra - TBM says:

      Qué lástima que esto no tenga emoticonos para poner aplausos. Estoy tan de acuerdo con lo que has dicho, que pondría unos cuantos seguidos. 😀

      Así es, Alberto. Yo también creo que cada uno debería de estar más pendiente de lo suyo. Y, a la hora de hacer críticas, que sea para aportar algo a esa persona en lugar de para hacerla de menos.

      En fin, empezaremos por hacer bien la parte que nos toca.

      Muchísimas gracias por tu opinión. 🙂