7 Razones por las que no encuentras tiempo para descansar

¿Sientes que necesitas descansar más horas pero no tienes tiempo?

Puede ser que la explicación se halle en alguna de las razones que vamos a ver a continuación.

1. Te dices a ti mismo que no tienes tiempo

La peor y más vieja excusa de todas: No tengo tiempo (para descansar).

Tiempo sí hay. El día tiene 24 horas para todo el mundo. Lo que pasa es que cada uno de nosotros las distribuye según sus prioridades. Por lo que sería más ajustado a la realidad decir: Ésa no es mi prioridad.

La posibilidad de organizarse de otra manera o de delegar o renunciar a determinadas tareas y compromisos está ahí.

tiempo para descansar

2. No planeas tu día

Decidir las tres o cuatro actividades fundamentales que quieres dejar listas el día de hoy y darles prioridad es básico. Tan básico como disponer de un pequeño hueco para ti cuando las termines.

Si no lo haces, corres el riesgo de que otros dispongan de tu tiempo o de realizar tareas que NO sean tan importantes… o, peor todavía, que sean una pérdida de tiempo.

3. Te has saturado de actividades

Una vez más, cuestión de prioridades. Si no tienes tiempo para descansar es porque esa parcela está ocupada por otra tarea, que quizás no es tan necesaria.

Valora si vale la pena mantenerlas a costa de estar quemado con tanta obligación. Quizás la solución sea deshacerte temporalmente de alguna de ellas.

4. Procrastinas

La falta de descanso es una de las razones por las que, en lugar de terminar pronto lo que tienes que hacer, te distraes con una actividad que no tiene nada que ver.

¿Resultado? Tardas más en terminar lo importante y, aunque intentes convencerte de que durante ese tiempo has estado trabajando, quizás no ha sido así.

Rompiste tu ritmo de trabajo para leer tu correo, para jugar una partida a no-sé-qué, para pasear por Facebook… o lo que fuera. Ni estabas descansando (porque el estrés no te dejaba) ni estabas trabajando. Estabas procrastinando.

Por eso es importante hacerle un hueco al descanso (convertirlo en una prioridad). Porque, si tú no desconectas, tu cuerpo y tu mente lo harán por ti cuando estén muy quemados y te costará un mundo mantener el ritmo de trabajo que tú deseas.

5. El drama te desgasta

¿Has pensado alguna vez sobre el tiempo que se pierde cuando lo ocupamos pensando en tonterías?

De un lado, está el drama personal (llamémoslo así): Pasas un mal rato porque se te han roto los calcetines. Fulanito te ha mirado mal y con eso te estropeó el día. Te preocupa sobremanera ese grano en tu cara que está mancillando tu belleza, etc.

Y, de otro lado, el drama colectivo: Cotilleos sobre la vida de vecinos y famosos; noticias desagradables para indignarse durante horas… y demás.

Cuando tienes mucho por hacer, el drama y las preocupaciones accesorias no son una prioridad.

Si hay algo que puedes hacer al respecto, hazlo. Pero no dejes que consuma tu tiempo dándole vueltas en la cabeza, ¿no te parece?

6. Dices “Sí” a todo lo que te piden

No tienes la obligación de decir que SÍ a todo lo que te pidan, por mucho que te presionen. Piénsalo bien antes de comprometerte y recuerda que eres tú quien tiene el control sobre tu tiempo. Nadie más.

La palabra “No” te ayudará a proteger tu tiempo de descanso más de una vez (y de paso hará que te sientas mejor contigo mismo).

7. Eres un adicto a la perfección

En lugar de hacer las cosas bien, te empeñas en que queden PER-FEC-TAS. Y por eso te afanas con retoques y más retoques que no mejoran significativamente el resultado.

O, quizás, lo que ocurre es que demoras el tiempo para comenzar una actividad, hasta tenerlo todo bajo control.

En cualquier caso, esa costumbre te hace perder tiempo y energía, como vimos aquí: ¿El perfeccionismo es malo?

 

En mi caso, he mejorado en estas cuestiones de organización personal, aunque reconozco que me queda mucho por delante.

Aun así, te cuento que mi mejor avance ha sido tomarme el descanso muy en serio. Mi salud y mi productividad lo han notado bastante.

Espero que, si tú también lo conviertes en una prioridad, notes los efectos positivos que acarrea.