¿Cómo usas tu imaginación?

Ah, la imaginación… Qué haríamos sin esa facultad que nos permite volar por realidades que aún no hemos pisado…

En tu mente recreas lo que te apetece. Y ése puede ser el inicio de la aventura. Porque, como dijo Einstein: “Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr”.

Se ve que, si la enfocas en lo positivo, la imaginación es un arma poderosa. Claro que también lo es cuando te dedicas a imaginar catástrofes. No veas qué carrerilla coge la ansiedad…

La imaginación, esa cualidad tan elogiada, puede ser negativa cuando la usas en tu contra. Y lo mismo puede decirse de cualquier otra cualidad cuando la empleas contra tus intereses.

Mira la pereza, que se nos hace tan indeseable. ¿Es negativa? Lo es cuando dejas de hacer lo que necesitas hacer (por tus intereses) y te decantas por lo más placentero del momento.

Pero se convierte en positiva cuando la usas, por ejemplo, para librarte de compromisos prescindibles a fin de centrarte en los importantes.

Mira la envidia. Casi siempre es negativa, porque vivir con un sentimiento de escasez o de insuficiencia es más bien estresante.

Pero podría convertirse en positiva, si la usas para motivarte de una vez por todas para hacer lo que siempre quisiste cuando ves que otro lo está haciendo.

imaginación

Usa la imaginación a tu favor

Sueña. Vuela con ella. Pero vigila que no se descarrile por derroteros que no te convienen.

Observa qué sientes cuando tu imaginación campa a sus anchas por terrenos fangosos y escenarios lúgubres, que se distancian considerablemente de la realidad que vives y, desde luego, de tus intereses.

Las respiraciones se hacen breves. La tristeza te asalta. El malestar aumenta conforme estás volando con tu imaginación por esos lares.

Detenla. Párala. Tómate unos instantes simplemente para respirar profundamente y volver a poner los pies en la tierra.

Y, después, decide: ¿Te sirve algo de lo que has imaginado? Si es así, agarra las ideas que puedas usar y tira el resto a la basura, como haces con lo que no sirve en casa.

Miedo, preocupaciones, dudas, culpas… Tu imaginación juega a veces con estas cosas (la mía, ni te digo). Y no todo lo que produce es útil o beneficioso. Por eso creo que es buena idea vigilarla y atarla en corto si se aventura por donde no nos interesa.

Ya que tenemos esta cualidad tan estupenda, démosle un uso positivo. ¿Te parece?