Las prisas están tan asociadas al estrés que parecen sinónimos. Pero hoy vamos a ver cuándo es mejor ir con prisa para evitar el estrés. ¿A que suena raro?
La idea básica es que, si eres diligente ahora, te pones la situación más fácil para posibles complicaciones que pueden surgir si te mueves despacio.
Vamos a verlo con bastantes ejemplos. No te preocupes.
¿Ir con prisa puede evitar el estrés?

Las prisas son malas compañeras y, por lo general, van de la mano del estrés.
Tampoco hacen buena liga con la productividad, si le hacemos caso al refrán aquél que dice: «Vísteme despacio, que tengo prisa.»
Ese refrán, más o menos, viene a aconsejar que se mantenga la calma en situaciones críticas, no sea que los nervios nos atolondren de tal modo que tardemos mucho más en acabar.
Sin embargo, las estrategias son buenas o malas únicamente dependiendo del momento en que se aplican (contando con que se apliquen bien). Y hacer algo deprisa no es la excepción.
En más de una ocasión, ir con prisa nos ayudará a huir del estrés.
Ejemplos de situaciones en las que ir con prisa es lo mejor

¿Suena raro? Veamos algunos ejemplos en los que puede ser más conveniente meter el turbo que moverse despacio… ¡para evitar el estrés!
- Cuando estás a punto de llegar a la meta. ¡Un pequeño esfuerzo más!
- Cuando quieres comprar algo cuyas existencias son limitadas. ¡Qué disgusto si te quedas sin eso que necesitas! … (O, tal vez, no.)
- Cuando alguien te pide que termines un encargo lo antes posible, sin que le importe mucho lo bien que quede. El cliente manda.
- Si quiero evitar las prisas de la última vez que dejé que se me echara encima la fecha tope sin terminar el trabajo.
- Si te paran por la calle para contarte historias que no te apetece escuchar. A no ser que no tengas nada mejor que hacer, ¡sal pitando!
- A la hora de atreverte a hacer algo que has pensado muchas veces y, en el momento decisivo, te has frenado.
- Cuando quieres salirte de una discusión que ha entrado en un bucle sin sentido.
- A la hora de enfrentarte a una tarea pesada y para nada motivadora. Empieza ya y acaba cuanto antes.
- Si quieres darle a alguien la información justa y precisa que necesita. A no ser que quieras dar un rodeo para «dulcificar» una posible mala noticia.
- Cuando quieres deshacerte de objetos y rémoras del pasado que te impiden seguir adelante.
- Cuando te toca despedirte de alguien y se da el caso de que lo más probable es que no os echéis mucho de menos.
Como ves, algunas veces las prisas no están del todo mal y nos ahorran dolores de cabeza posteriores.
¿Se te ocurre a ti algún ejemplo más?


